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REPORTE DE CASO / Dres. Alanah Castillos, Sebastián Ferreira, Federico Cabo.
Quiste hidático cardíaco:
reporte de un caso clínico.
Dres. Alanah Castillos*, Sebastián Ferreira**, Federico Cabo**.
* Residente de 4to año
Hospital Pereira Rossell
** Asistente del
Departamento de
Imagenología. Hospital
de Clínicas Dr. Manuel
RESumEn
La hidatidosis es una parasitosis causada por Echino-
coccus granulosus, zoonosis endémica en Uruguay.
El hígado y pulmón son los sitios frecuentemente
afectados por los quistes característicos de esta infec-
ción, pudiendo presentarse en otros lugares, de forma
infrecuente. Se presenta el caso de un paciente de 50
años con un quiste hidático de localización infrecuen-
te, a nivel cardíaco. Se estudió mediante radiografía,
tomografía computada y resonancia magnética. Se
reporta el caso por la baja frecuencia de presentación
en la localización referida
Palabras clave: quiste; hidatidosis cardíaca; resonancia
magnética.
AbSTRACT
Hydatidosis is a parasitosis caused by Echinococcus
granulosus, an endemic zoonosis in Uruguay. Liver
and lung are the sites frequently affected by the
characteristic cysts of this infection, and they can
appear in other places, infrequently. The case of a
50- year-old patient with a rare location hydatid cyst
at the cardiac level is presented. It was studied by
radiography, computed tomography and magnetic
resonance imaging. The case is reported due to
the low frequency of presentation in the referred
location.
Keywords: cyst; cardiac hydatidosis; magnetic
resonance.
InTRODuCCIÓn
La hidatidosis es una infección parasitaria de tipo zoonosis
causad a por Echinococcus granulosus, E. multilocularis
o E. vogeli, dentro de los cuales el primero es el agente
causal más frecuente de la hidatidosis en humanos, siendo
endémico nuestro en país. Los perros y gatos son los prin-
cipales portadores de este parásito. Los humanos pueden
infectarse como portadores intermedios cuando entran
en contacto directo con estos animales que actúan como
hospedadores, o cuando ingieren los huevos del parásito
que se encuentren presentes en los alimentos, el agua o el
suelo contaminados. El embrión del parásito se introduce
en la circulación sanguínea desde el intestino y puede
afectar a todos los órganos(1). Esta infección comúnmente
afecta el hígado a través de la vena porta, pero si los em-
briones evitan el hígado, llegan a los pulmones a través de
la vena cava inferior. También pueden involucrar a otros
órganos como el corazón. La frecuencia de afectación
cardíaca es inferior al 2%(2,3). Los tumores intracardiacos,
los quistes congénitos y los aneurismas se encuentran en
el diagnóstico diferencial de esta lesión(4,5). El ventrículo
izquierdo es el sitio más común de afectación cardíaca.(1)
El diagnóstico de la enfermedad hidatídica cardíaca se
basa en la combinación de sospecha clínica, pruebas
serológicas y estudios imagenológicos. Las pruebas se-
rológicas positivas pueden ayudar al diagnóstico de esta
enfermedad, pero suelen ser negativas en pacientes con
hidatidosis pulmonar y cardiaca, y se han descrito tasas
de falsos positivos o falsos negativos de hasta 15-20%. (6)
A través de los distintos estudios imagenológicos, princi-
palmente tomografía computada y resonancia magnética,
se puede realizar un diagnóstico presuntivo y valoración
de la extensión de estas lesiones; aspectos fundamentales
para orientar el tratamiento. Además, la ecocardiografía
es altamente sensible y específica en el diagnóstico de
quistes hidatídicos.(7)
El objetivo del trabajo es presentar un caso clínico de
quiste hidatídico con afectación cardíaca, discutir los
puntos importantes sobre la enfermedad, así como hacer
una breve reseña bibliográfica de los hallazgos en los
diferentes métodos de imagen.
CASO ClínICO
Se presenta el caso clínico de un paciente de 50 años,
con antecedentes personales de cáncer de recto bajo. El
examen físico y los exámenes de laboratorio de rutina
eran normales. Como control de su patología oncológica
se realiza una radiografía de tórax la cual se detalla a
continuación.
Estudios de imagen realizados:
Rev. Imagenol. 2da Ep. Jul./Dic. 2022 Vol. XXVI (1):
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Se realiza radiografía de tórax (Rx Tx) (figura 1) donde
se observa una opacidad homogénea, en proyección al
borde cardiaco izquierdo, de bordes nítidos, convexos
hacia el pulmón, ángulos obtusos, elementos semiológicos
sugestivos de lesión extrapulmonar. En el enfoque de perfil
se localiza en el sector posterior de la silueta cardiaca,
con la cual hace signo de la silueta. Las características
mencionadas orientan a una masa de origen mediastinal.
Frente a este hallazgo se solicita tomografía computada
(TC) de tórax que evidencia una lesión hipodensa de pa-
redes finas con alguna calcificación parietal a nivel de la
pared lateral del ventrículo izquierdo, lo cual confirma el
origen cardíaco de la masa. El resto del estudio no presenta
otras alteraciones a destacar (figura 2).
Se solicitó resonancia magnética (RM) de tórax, que evi-
dencia una lesión redondeada, bien delimitada, a nivel de
la pared libre del ventrículo izquierdo, la cual es hipoin-
tensa en secuencias potenciada en T1, muy hiperintensa
en T2, sin restricción en difusión. Presenta un fino halo
hipointenso periférico que es característico de ciertas
patologías como el quiste hidático, y tras la administra-
ción de gadolinio no se evidenció realce, confirmando la
naturaleza quística de la lesión (figura 3).
Con el planteo de quiste hidático cardíaco se decide ope-
rar al paciente. El paciente no presentó complicaciones
y se le otorga el alta a la semana. El estudio anatomopa-
tológico de la pieza fue concordante con quiste hidático
cardiaco.
1a 1b
2a 2b
3a 3b
Figura 1.
Radiografía de tórax de
frente (A) y perfil (B).
Se observa opacidad
homogénea, en proyección
al borde cardiaco
izquierdo, de bordes lisos,
nítidos y convexos hacia el
pulmón (flechas). Describe
un ángulo obtuso hacia
el pulmón, y su sector
anterior y medial presenta
signo de la silueta con el
corazón.
Figura 2.
Tomografía computada de tórax
en plano axial, con medio de
contraste intravenoso.
Se observa imagen, redondeada,
bien delimitada, hipodensa a nivel
del sector posterior de la pared
lateral del miocardio ventricular
izquierdo (flecha celeste).
Presenta algunas calcificaciones
parietales finas (flecha amarilla),
sin identificarse realce tras la
administración del medio de
contraste, confirmando su
naturaleza quística.
Figura 3.
RM de Tórax, secuencias
seleccionadas T2 axial con
saturación grasa, T1 coronal con
Gadolinio y DWI-ADC.
A nivel del espesor de la pared del
ventrículo izquierdo se identifica
imagen redondeada, bien
delimitada, es hiperintensa e n
secuencias potenciadas en T2 con
fino halo hipointenso periférico.
No presenta restricción en DWI-
ADC. No presenta realce con el
medio de contraste.
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3c 3d
DISCuSIÓn
La hidatidosis es una infección parasitaria causada por
la ingestión de huevos de Echinococcus granulosus, con
el posterior desarrollo de larvas dentro del huésped. Los
órganos más frecuentemente afectados son el hígado
(50-79%), pulmón (20%) y en 10% de los pacientes se
comprometen otros órganos. Existe compromiso de
múltiples parénquimas en 55-85% de los casos, donde
se compromete hígado, pulmón o ambos además de
otros órganos.
El quiste hidatídico cardíaco es una presentación rara y su
sintomatología depende del tamaño y el sitio del quiste.
Dado a su lento crecimiento, la mayoría de los pacientes
son asintomáticos, pero cerca del 10% de los pacientes
con quiste hidatídico cardíaco pueden desarrollar diversos
síntomas (7). La sintomatología es variable, y depende
de la topografía y del tamaño del quiste, siendo el dolor
precordial el síntoma más frecuente. La ruptura intracar-
diaca es la complicación más temida ya que conlleva una
alta mortalidad. Sin un tratamiento quirúrgico inmediato,
puede producirse la ruptura del quiste o la compresión
de las estructuras vitales.
Como observamos en nuestro paciente, el quiste hidatídi-
co involucra con mayor frecuencia el ventrículo izquierdo
(VI) (55-60%), debido a su mayor masa muscular y mayor
flujo sanguíneo (8). El quiste hidatídico con afectación del
VI puede simular un aneurisma del ventrículo izquierdo,
el cual debe ser considerado dentro de los diagnósticos
diferenciales de las lesiones cardíacas quísticas en áreas
endémicas (7). Además, otras partes del corazón pue-
den estar involucradas. Las estructuras como el septo
interventricular están involucradas entre el 5% y el 9%,
el ventrículo derecho en un 15% y la aurícula derecha
puede estar involucrada en el 3-4% de los casos (8-10).
Las contracciones del corazón proporcionan una resisten-
cia natural a la presencia de un quiste hidatídico viable,
pero este mecanismo no es efectivo en todos los casos y,
excepcionalmente, el parásito puede invadir el tejido del
miocardio. Inicialmente, el quiste crece lentamente entre
las fibras cardíacas y no causa signos ni síntomas. Más
tarde puede causar dolor pericárdico, disnea, invadir la
estructura circundante, obstruir el flujo sanguíneo y tam-
bién invadir el sistema conductivo del corazón y causar
arritmia o bloqueo cardíaco (2, 7). Algunos casos pueden
simular el síndrome coronario agudo siendo necesaria la
angiografía coronaria (CAG) (3). La CAG fue normal en
nuestro paciente. La complicación principal más impor-
tante es la ruptura del quiste, que puede desencadenar un
shock anafiláctico o taponamiento, embolización sistémica
o pulmonar y compresión de las ramas coronarias (8).
Las características imagenológicas dependen de la evo-
lución y el estado de la enfermedad. La radiografía de
tórax generalmente es normal. El único hallazgo puede
ser un contorno cardíaco anormal o un aumento en el
índice cardiotorácico. En casos más avanzados, se puede
observar una opacidad homogénea calcificada que de-
forma el contorno cardiaco (1). El ecocardiograma, la TC
y la RM pueden mostrar la naturaleza quística además
de definir la relación con las cavidades cardíacas. La RM
es la técnica de elección para demostrar la localización
anatómica exacta, la naturaleza interna y externa de la
lesión. Las características son típicas, se suele observar
como una lesión ovalada, hipointensa en secuencias po-
tenciadas en T1 e hiperintensa en secuencias potenciadas
en T2. Un hallazgo típico en T2 es la presencia de un
halo hipointenso periférico, que representa el anillo del
periquiste (un anillo fibroso como reacción del huésped),
la cual puede realzar tras la administración de gadolinio
en las fases tardías. Existen algunos diagnósticos diferen-
ciales, como tumores cardíacos y lesiones quísticas del
pericardio, sin embargo, la naturaleza multivesicular y la
presencia de membranas orientan al diagnóstico. Otros
signos específicos son la presencia de calcificaciones y las
vesículas hijas dentro del quiste (1).
La cirugía cardiaca es la técnica de elección para la ma-
yoría de los pacientes, sin embargo, la técnica quirúrgica
puede variar. Soluciones escolicidas tales como iodo,
etanol o solución salina hipertónica se pueden utilizar para
reducir el riesgo de contaminación durante la cirugía (10).
QuISTE hIDáTICO CARDíACO:
REPORTE DE un CASO ClínICO.
REPORTE DE CASO / Dres. Alanah Castillos, Sebastián Ferreira, Federico Cabo.
Rev. Imagenol. 2da Ep. Jul./Dic. 2022 Vol. XXVI (1):
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COnCluSIÓn
El caso reportado y su forma de presentación infrecuente demuestran que siempre se
debe tener en cuenta al quiste hidático como posible diagnóstico diferencial cuando nos
enfrentemos a una lesión quística, incluso en sitios poco presentes como en nuestro caso.
Para orientar el diagnóstico correcto hay que tener presente los patrones típicos que la
hidatidosis comúnmente presenta en las distintas modalidades imagenológicas, tanto en su
ubicación típica a nivel hepático como en ubicaciones extrahepáticas infrecuentes como
en nuestro caso. Su diagnóstico definitivo debe ser multidisciplinario, basándose en pilares
clínicos, imagenológicos y de anatomía patológica
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