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DISCuSIÓn
La hidatidosis es una infección parasitaria causada por
la ingestión de huevos de Echinococcus granulosus, con
el posterior desarrollo de larvas dentro del huésped. Los
órganos más frecuentemente afectados son el hígado
(50-79%), pulmón (20%) y en 10% de los pacientes se
comprometen otros órganos. Existe compromiso de
múltiples parénquimas en 55-85% de los casos, donde
se compromete hígado, pulmón o ambos además de
otros órganos.
El quiste hidatídico cardíaco es una presentación rara y su
sintomatología depende del tamaño y el sitio del quiste.
Dado a su lento crecimiento, la mayoría de los pacientes
son asintomáticos, pero cerca del 10% de los pacientes
con quiste hidatídico cardíaco pueden desarrollar diversos
síntomas (7). La sintomatología es variable, y depende
de la topografía y del tamaño del quiste, siendo el dolor
precordial el síntoma más frecuente. La ruptura intracar-
diaca es la complicación más temida ya que conlleva una
alta mortalidad. Sin un tratamiento quirúrgico inmediato,
puede producirse la ruptura del quiste o la compresión
de las estructuras vitales.
Como observamos en nuestro paciente, el quiste hidatídi-
co involucra con mayor frecuencia el ventrículo izquierdo
(VI) (55-60%), debido a su mayor masa muscular y mayor
flujo sanguíneo (8). El quiste hidatídico con afectación del
VI puede simular un aneurisma del ventrículo izquierdo,
el cual debe ser considerado dentro de los diagnósticos
diferenciales de las lesiones cardíacas quísticas en áreas
endémicas (7). Además, otras partes del corazón pue-
den estar involucradas. Las estructuras como el septo
interventricular están involucradas entre el 5% y el 9%,
el ventrículo derecho en un 15% y la aurícula derecha
puede estar involucrada en el 3-4% de los casos (8-10).
Las contracciones del corazón proporcionan una resisten-
cia natural a la presencia de un quiste hidatídico viable,
pero este mecanismo no es efectivo en todos los casos y,
excepcionalmente, el parásito puede invadir el tejido del
miocardio. Inicialmente, el quiste crece lentamente entre
las fibras cardíacas y no causa signos ni síntomas. Más
tarde puede causar dolor pericárdico, disnea, invadir la
estructura circundante, obstruir el flujo sanguíneo y tam-
bién invadir el sistema conductivo del corazón y causar
arritmia o bloqueo cardíaco (2, 7). Algunos casos pueden
simular el síndrome coronario agudo siendo necesaria la
angiografía coronaria (CAG) (3). La CAG fue normal en
nuestro paciente. La complicación principal más impor-
tante es la ruptura del quiste, que puede desencadenar un
shock anafiláctico o taponamiento, embolización sistémica
o pulmonar y compresión de las ramas coronarias (8).
Las características imagenológicas dependen de la evo-
lución y el estado de la enfermedad. La radiografía de
tórax generalmente es normal. El único hallazgo puede
ser un contorno cardíaco anormal o un aumento en el
índice cardiotorácico. En casos más avanzados, se puede
observar una opacidad homogénea calcificada que de-
forma el contorno cardiaco (1). El ecocardiograma, la TC
y la RM pueden mostrar la naturaleza quística además
de definir la relación con las cavidades cardíacas. La RM
es la técnica de elección para demostrar la localización
anatómica exacta, la naturaleza interna y externa de la
lesión. Las características son típicas, se suele observar
como una lesión ovalada, hipointensa en secuencias po-
tenciadas en T1 e hiperintensa en secuencias potenciadas
en T2. Un hallazgo típico en T2 es la presencia de un
halo hipointenso periférico, que representa el anillo del
periquiste (un anillo fibroso como reacción del huésped),
la cual puede realzar tras la administración de gadolinio
en las fases tardías. Existen algunos diagnósticos diferen-
ciales, como tumores cardíacos y lesiones quísticas del
pericardio, sin embargo, la naturaleza multivesicular y la
presencia de membranas orientan al diagnóstico. Otros
signos específicos son la presencia de calcificaciones y las
vesículas hijas dentro del quiste (1).
La cirugía cardiaca es la técnica de elección para la ma-
yoría de los pacientes, sin embargo, la técnica quirúrgica
puede variar. Soluciones escolicidas tales como iodo,
etanol o solución salina hipertónica se pueden utilizar para
reducir el riesgo de contaminación durante la cirugía (10).
QuISTE hIDáTICO CARDíACO:
REPORTE DE un CASO ClínICO.
REPORTE DE CASO / Dres. Alanah Castillos, Sebastián Ferreira, Federico Cabo.