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rápidamente y tiene peor pronóstico. La cifosis a menudo
predomina sobre la escoliosis, con segmentos de 4 a 6 vérte-
bras fuertemente angulados, asociado a festoneado vertebral,
ensanchamiento neuroforaminal y costillas en lápiz (9).
Los neurofibromas, son un tipo de tumor benigno de la vaina
del nervio periférico, y es el sello distintivo de la NF1(8). Se
presentaron en TC como nódulos de densidad de partes
blandas a lo largo del recorrido de cualquier nervio, si bien
su aspecto tomográfico puede ser inespecífico, en el contexto
de un paciente con NF1 dichas lesiones resultan sugestivas
de neurofibromas (10). En RM se muestran como lesiones
circunscritas, bien delimitadas, de morfología fusiforme, iso a
hipointensas en secuencias ponderadas en T1 e hiperintensas
en secuencias potenciadas en T2. Tras la administración de
gadolinio presentan realce, que puede ser homogéneo o
heterogéneo, e intensidad de señal en forma de “diana” en
secuencias T2 (anillo hiperintenso y centro hipointenso debi-
do al contenido fibrocolagenoso central). Los neurofibromas
espinales que se originan en las raíces nerviosas se pueden
ver como engrosamientos nodulares fusiformes que en su
mayoría se caracterizan por ser intradurales extramedulares
y se extienden a través de los forámenes y los expanden,
dando la imagen típica en “reloj de arena” (7). La necrosis y
la degeneración quística son infrecuentes. Las fibras del ner-
vio suelen atravesar la lesión. Se asocian a remodelamiento
vertebral y dilatación foraminal.
La transformación maligna de los tumores de la vaina de
los nervios periféricos, corresponde aproximadamente al
2 a 5% de los casos en los pacientes con NF1, siendo más
alta en los neurofibromas plexiformes de hasta un 10% (5).
Las lesiones malignas tienden a ser más grandes, mal deli-
mitadas y heterogéneas, de crecimiento rápido y con áreas
centrales de necrosis y que debe ser sospechada si hay un
aumento súbito de tamaño, aparición de nuevos síntomas
y si desarrolla heterogeneidad interna o invasión a tejidos
adyacentes (2,8).
Las localizaciones abdominales más comunes de los neuro-
fibromas son las regiones paraespinal y presacra en la distri-
bución del plexo lumbosacro. Los NF del plexo lumbosacro
suelen ser de tipo plexiforme.
Los nervios de los plexos mesentérico, subseroso y
plexos mientéricos dan lugar a neurofibromas y neu-
rofibromas plexiformes del mesenterio y del tracto
gastrointestinal. Los neurofibromas plexiformes mesen-
téricos se manifiestan como múltiples nódulos discretos
o lesiones infiltrantes que se extienden desde la raíz del
del mesenterio hasta la pared del intestino. En la TC,
las lesiones son iso o hipoatenuantes en comparación
con los tejidos blandos adyacentes (10).
En pacientes con NF1 que se presentan con hiperten-
sión arterial se deben sospechar causas secundarias,
como el feocromocitoma y la estenosis de la arteria
renal. Para ello se recomienda la realización de eco-Do-
ppler y estudios vasculares (angioTC o angioRM), (11).
Los pacientes asintomáticos mayores de 16 años o
aquellos que se consideran de alto riesgo de maligniza-
ción de los neurofibromas (Microdeleción del gen NF1,
antecedente familiar o personal de neurofibroma atípico
o MPNST, radioterapia previa o alta carga interna de
tumores de la vaina de los nervios periféricos), pueden
someterse a imágenes de cuerpo entero para valorar
la carga tumoral basal (5,12). Existen dos enfoques
de imágenes de cuerpo entero en NF1: resonancia
magnética de cuerpo entero o tomografía por emisión
de positrones/tomografía computada con 18F-fluoro-
desoxiglucosa (PET/TC con 18F-FDG). Ambas pueden
detectar carga tumoral en un solo estudio, sin embargo,
la RM de cuerpo entero, debido a su resolución de
contraste es el método de elección para la detección
de neurofibromas en pacientes con NF1. Cuando se
combina con DWI/mapa ADC puede permitir la carac-
terización simultánea de tumores. Tiene como ventaja
que no utiliza radiaciones ionizantes (12).
El paciente sintomático se someterá a imágenes de RM
localizadas o dirigidas según la sospecha clínica, que
permitirá la detección de tumores, la caracterización de
los mismos, como benignos o malignos, la evaluación
de su extensión anatómica en vistas al tratamiento
quirúrgico y su seguimiento (5).
CONCLUSIONES
La NF1 es el síndrome neurocutáneo más frecuente, con una expresión clínica altamente variable
y una predisposición a desarrollar tumores, que requiere un enfoque multidisciplinario.
En nuestra serie de casos hemos encontrado diferentes manifestaciones de la enfermedad pre-
dominando los hallazgos a nivel del sistema nervioso central y periférico. Las imágenes por RM
demostraron elementos típicos de la enfermedad y en algunos casos sintomáticos se manifestó el
desarrollo de tumores malignos.
Es preciso conocer y familiarizarse con las manifestaciones radiológicas típicas, así como con su
significado clínico y la evolución esperada para un correcto manejo de los pacientes.
ARTÍCULO ORIGINAL / Dras. X. Cladera, L. Servente.
HALLAZGOS IMAGENOLÓGICOS EN EL DIAGNÓSTICO Y
SEGUIMIENTO DE LA NEUROFIBROMATOSIS TIPO 1.