ARTÍCULO DE PUESTA AL DÍA
Dres: Mercedes Serra, Javier Lombardero, Romina Goñi, Cecilia Rollán,
Hernan Chaves, Maria Isabel LLovet, Claudia Cejas. *
Históricamente el diagnóstico de las neuropatías se basó en el interrogatorio, el examen clínico y los estudios electrofisológicos. El estudio de resonancia magnética (RM) de columna muchas veces es el complemento que ayuda a resolver el diagnóstico de estos pacientes. En muchos casos, el resultado de este estudio es insuficiente para arribar al diagnóstico. El desarrollo de secuencias neurográficas de alta resolucion, con campo de visión amplio, para visualizar mas allá de los elementos de la columna, permite una aproximación al diagnóstico más adecuada de la patología extraespinal. En esta revisión haremos enfásis en la utilidad de la Neurografia por RM en el diagnóstico de la patología extraespinal, repasando la anatomía del nervio periférico y describiendo las causas más frecuentes de lesiones extraespinales con correlato iconográfico.
Palabras clave: Nervios periféricos, Neuropatías, Neurografía por Resonancia Magnética.
The diagnosis of peripheral neuropathies was originally based on interrogatory, physical examination and electrophysiological studies. Spinal magnetic resonancia imaging (MRI) may sometimes help solving the diagnosis, but in many other cases it´s insufficient. The latter development of high-resolution neurographic sequences with wide field of view (FOV), helped improve the evalutation of extra-spinal pathology. The purpose of this iconographic review is to go over peripheral nerve anatomy and describe the most frequent neuropathies showing the utility of MRI neurography in the diagnosys of extra-spinal pathology.
Key words: Peripheral Nerves, Neuropahties, Magnetic Resonance Neurography.
El reconocimiento y el interés por las neuropatías perif
éricas lleva mas de 200 años, y cerca de 150 años la
correlación clínico patológica a través de autopsias. No
obstante los avances en el conocimiento del sistema nervioso
periférico (SNP), sobrevino un mayor crecimiento
en el estudio del sistema nervioso central. Fue a partir de
la decada del 50, cuando se desarrollaron los estudios
electrofisiológicos, que el SNP recobró interés en la comunidad
neurológica mundial (1).
Durante muchos años el diagnóstico de las neuropatías
se basó en tres pilares: el interrogatorio, el examen clínico
y los estudios electrofisológicos, siendo estos últimos
considerados el estudio gold standard (2). Sin embargo,
los estudios electrofisiológicos pueden tardar entre 7 y 10
días en detectar el déficit o incluso, ser negativos (3, 4).
En los últimos 10 años comenzó una nueva era para el
diagnóstico de las neuropatías, con la implementación de
la Neurografía por Resonancia Magnética (NRM) (5-8). La
NRM, permite estudiar la estructura de los nervios perifé-
ricos y de los plexos braquial (PB) y lumbosacro (PLS), los
tejidos perineurales y los músculos que dependen de su
inervación. Si se utilizan equipos de alto campo, en particular
3 Tesla, en conjunto con bobinas dedicadas para la
región en estudio, y secuencias tridimensionales, es posible
además estudiar la estructura interna del nervio (9-11).
Clásicamente las neuropatías se dividen en mononeuropat
ías y polineuropatías. Es habitual que ante un paciente
con clínica de mono o polineuropatía, el especialista solicite
como estudio de base una RM de columna cervical,
dorsal o lumbar según la clínica del paciente, con el fin de descartar lesiones en la médula espinal y/o emergencia
radicular. En muchos casos, el resultado de este estudio
es suficiente para arribar al diagnóstico. Sin embargo, en
ocasiones, el estudio de RM espinal, mas allá de mostrar
cambios degenerativos inherentes a la edad o estado
deportivo, no demuestra hallazgos en relación a los síntomas
que padece el paciente. El empleo de secuencias
convencionales junto con un campo de visión reducido de
la RM de columna, hacen que este estudio quede limitado
a dicha región. Por tanto, al haber descartado lesiones
espinales que justifiquen el cuadro clínico del paciente,
¿Como estudiar a las lesiones extraespinales?. El objetivo
de este manuscrito es revisar brevemente la anatomía y
técnica de estudio por RM de nervios y plexos y analizar
la patología que los afecta a través de imágenes de alta
resolución con Neurografía por RM.
El conocimiento de la organización del nervio periférico
es esencial para la comprensión de las clasificaciones de
daño nervioso, ya que éstas se basan en el compromiso
de las diferentes subestructuras que lo conforman.
Los nervios periféricos están compuestos por componentes
nerviosos rodeados por tres capas de tejido conectivo
que los organiza y protege. Estas capas son, de adentro
hacia afuera, el endoneuro, el perineuro y el epineuro.
El endoneuro rodea a cada uno de los axones asociados
a una célula de Schwann formando fibras nerviosas. Estas
fibras nerviosas, se agrupan formando fascículos, los cuales
están rodeados de perineuro, que actúa como barrera
hemato-neural(12) . Por último, varios fascículos se agrupan
formando un nervio, el cual se encuentra rodeado de
epineuro, la más gruesa de las tres capas (Fig.1) (13). El
epineuro proximal tiene continuidad con la duramadre y
periféricamente se va adelgazando hasta ser incorporado
al perineuro. El epineuro está compuesto por una subcapa
interna y una externa. El epineuro interno contiene
estructuras vasculares así como una variable cantidad de
tejido adiposo interfascicular (14).
Los vasos nutrientes penetran los nervios periféricos a
intervalos frecuentes a lo largo de su curso, suministrando
irrigación a los vasos epineurales que discurren a lo largo
de los nervios (15).
La menor unidad funcional del nervio periférico es el
axón, y su número varía entre 1-3 para un nervio perifé-
rico distal y alrededor de 200 en el ciático, el nervio de
mayor diámetro del cuerpo. Los axones pueden o no estar
mielinizados. Las fibras mielinizadas poseen una célula de
Schwann por cada axón, la cual se enrolla alrededor del
mismo para formar una capa de mielina multilaminada.
A lo largo de su trayecto, el cual puede variar entre 0,5
y 100 mm, un axón está recubierto por múltiples células
de Schwann las cuales están separadas por intervalos no
mielinizados llamados nodos de Ranvier (16).
Las fibras y fascículos de los nervios se agrupan, interconectan
y distribuyen hacia las extremidades en forma de
plexos, siendo el braquial y lumbosacro los más relevantes
suministros de inervación para los miembros superiores
e inferiores respectivamente. Los ramos ventrales de los
nervios espinales C5 a T1, representan las raíces del plexo
braquial (Fig. 2), los cuales forman sucesivamente (de
proximal a distal) los troncos, divisiones, cordones y finalmente
nervios periféricos. El plexo lumbosacro consiste
en dos plexos separados, el lumbar y el sacro. El plexo
lumbar está conformado por los ramos ventrales de los
nervios espinales T12 a L4 (Fig.3). Estos ramos ventrales
o raíces, dan divisiones anteriores y posteriores los cuales
se combinan en ramos anteriores y posteriores respectivamente.
En cuanto al plexo sacro, está conformado por
ramos ventrales de L4 a S4, dando así mismo divisiones
y ramos anteriores y posteriores (Fig.4).
Figura 1: Preparado histológico de un nervio sural. (a)corte axial al nervio con tinción luxol fast blue, (b) corte axial al nervio con tinción hematoxilina y eosina, (c) corte axial al nervio con tinción hematoxilina y eosina y (d) corte longitudinal al nervio con tinción luxol fast blue. Dónde EN: endoneuro, PE: perineuro, EP: epineuro, FI: fibra, FA: fascículo, SC: célula de Schwann, VA: vaso epineural, *: tejido adiposo epineural. Los aumentos están indicados en la esquina inferior derecha de las imágenes. Gentileza Dra. Naomi Arakaki, Fundación para la Lucha de Enfermedades Neurológicas de la Infancia Dr. Raúl Carrea (FLENI).
La neurografía por RM (NMR) se realiza en equipos de
alto campo, idealmente 3T, ya que proporcionan una
alta relación señal/ruido, brindan tiempos de adquisición
más rápidos, así como mayor contraste y resolución de
las imágenes (17).
El examen cuenta con secuencias anatómicas y secuencias
basadas en la difusión (funcionales). Las secuencias anató-
micas convencionales fast spin echo fueron reemplazadas
por secuencias 2D y 3D de alta resolución, isotrópicas y de
cortes milimétricos, que permiten una mejor evaluación
de las estructuras anatómicas, tanto morfológicas como
de su señal. Debido al contenido graso de los tejidos
perineurales, es necesario obtener una supresión grasa
homogénea; por este motivo resultan de elección las
secuencias basadas en el método Dixon, denominadas
IDEAL (GE Healthcare), Dixon TSE (Siemens Healthcare)
o mDixon (Philips Healthcare) que permiten el empleo
de imágenes en ponderación T1 y T2 con cuatro combinaciones
de pulsos de saturación: supresión de agua,
supresión de grasa y supresión combinada de agua y grasa
en fase y fuera de fase (18).
Otras adquisiciones volumétricas especiales con alta
resolución espacial como T2 CUBE (GE Healthcare),
SPACE (Siemens Healthcare) o VISTA (Philips Healtcare),
complementan el estudio neurográfico.
Las secuencias ponderadas en T1 son óptimas para evaluar
la anatomía de los nervios, delimitar los tejidos grasos
perineurales, identificar realces pos contraste y valorar
las estructuras adyacentes, mientras que las secuencias
ponderadas en T2 evalúan en particular las alteraciones
de espesor y señal de los nervios. La adquisición de
imágenes pos contraste queda reservada ante la sospecha
de infecciones, inflamaciones, lesiones difusas de nervios
periféricos y tumores (19).
Una propiedad de las secuencias volumétricas es la posibilidad
de ser procesadas mediante reconstrucciones multiplanares
(MPR), reconstrucciones planares curvas (CPR)
y reconstrucciones en máxima proyección de intensidad
(MIP); esto permite desplegar y seguir el recorrido de los
nervios periféricos en toda su extensión.
La neurografía por RM basada en secuencia de difusión
(DWI), aún en fases de investigación, tiene el potencial de
superar las limitaciones de la RM anatómica en base a su
capacidad de considerar la microestructura de los tejidos.
Con diferentes valores de b, la secuencia DWI ofrece utilidades
en la evaluación del nervio periférico permitiendo
reconstrucciones MIP extensivas con supresión vascular,
lo que proporciona un excelente contraste de imagen.
También, en base a la difusividad del agua en los tejidos,
es una herramienta valiosa para detectar tumores de alta
celularidad y diferenciarlos de lesiones cicatrizales.
La secuencia tensor de difusión (DTI), además de ser útil en
los tumores de la vaina nerviosa periférica, permite medir
la integridad neuronal y demostrar signos tempranos de
regeneración nerviosa en los aspectos proximales de los
nervios, sobre la base de parámetros cuantitativos, como
anisotropía fraccional, coeficiente de difusión aparente
y difusividad media, axial y radial, estimando el curso
evolutivo de las lesiones. La aplicación de altos valores de
b, aproximadamente 1000?1200 s/mm2 es esencial para
dicha secuencia (20, 21). El protocolo básico de estudio
utilizado en nuestro servicio se encuentra detallado en
la Tabla 1.
*Todas las secuencias se realizan con matriz de alta resolución de 256 x 320. *El FOV se ajusta según el área a explorar
La patología del nervio periférico puede dividirse en mononeuropat ías y polineuropatías. Las primeras pueden ser generadas por traumatismos, atrapamientos o tumores; sin embargo también pueden ser asiento de procesos inflamatorios que sólo afectan a un segmento nervioso. El rol de la NRM en las mononeuropatías ha crecido en los ultimos años y debido a la precisión en el diagnóstico ha generado cambios sustanciales en el manejo terapéutico de estos pacientes (22).
Las polineuropatías pueden ser hereditarias o adquiridas, siendo estas últimas las más frecuentes. En primer lugar, el empleo de la NRM en las polineuropatías permite redireccionar el algoritmo diagnóstico en aquellos pacientes en los cuales clínicamente se sospechaba una mononeuropatía. En segundo lugar, en los casos con diagnóstico clínico de polineuropatía, ayuda a definir la extensión de la enfermedad y a realizar su seguimiento en el tiempo para determinar progresión o regresión de las lesiones. (23).
Mononeuropatías traumáticas
La lesión traumática de nervio periférico puede responder
a mecanismos de tracción, contusión y trauma penetrante.
Estas entidades pueden coexistir y su diferenciación puede
dificultarse debido al solapamiento de las características
imagenológicas de cada uno (24).
Los nervios con más posibilidades de lesión son los expuestos
a tracción de alta energía, como ocurre en la lesión
traumática del plexo braquial; aquellos que atraviesan
regiones periféricas, como el nervio peroneo a nivel de la
rodilla; o los cercanos a estructuras óseas, como el nervio
ciático cuando se lesiona próximo al isquion (25).
En los adultos, el trauma constituye la causa más frecuente
de plejía del plexo braquial, vinculado a accidentes automovil
ísticos, particularmente de motocicletas; mientras
que es raro el compromiso del plexo lumbosacro debido
a la protección que presenta por el esqueleto axial. No
obstante, este último es susceptible de lesión por mecanismo
traumático indirecto en relación a lesiones graves
de columna, fracturas o luxaciones de cadera, fracturas de
pelvis, iatrogenia quirúrgica, y lesiones que comprometen
el músculo psoas, como hematomas y abscesos (26).
La lesión traumática de los nervios periféricos ha sido
clasificada por Seddon (27) según su gravedad, en orden
ascendente de compromiso en neuropraxia, axonotmesis
y neurotmesis.
En la neuropraxia se produce disfunción axonal, pero
sin interrupción de axones ni de la vaina nerviosa. Suele
tratarse de un trastorno transitorio con resolución completa.
La axonotmesis implica discontinuidad de los axones
preservando la integridad de las tres capas del envoltorio
conectivo. En la neurotmesis, que constituye el mayor
grado de lesión, se pierde la continuidad de los axones y
de las cubiertas perineurales (26).
En la neuropraxia y la axonotmesis, la NRM muestra incremento
del calibre y señal en ponderación T2 del nervio
afectado, como signo de edema y degeneración walleriana
en el último. El retorno a la normalidad de estos cambios
se correlaciona con la recuperación funcional del nervio.
La atrofia muscular por denervación es un signo indirecto
de injuria nerviosa. Los pacientes con neuropraxia tienen
recuperación completa mientras que en la axonotmesis
puede ser completa, incompleta o nula.
En la neurotmesis puede identificarse la falta de continuidad
del nervio en estadíos agudos, aunque puede
dificultarse debido a la presencia de cambios inflamatorios
y hemorragia perilesional. En el estadio crónico puede
observarse el neuroma en continuidad, que se describe
como una lesión redondeada de baja señal en ponderaci
ón T2 en el trayecto del nervio. Puede ser confundido
con un tumor de la vaina nerviosa, aunque el neuroma
no refuerza tras la administración de contraste (28). Los
pacientes con neurotmesis no se recuperan y su pronóstico
depende de la pronta y apropiada conducta quirúrgica. En
este caso la NRM es útil para la adecuada caracterización
del trayecto anatómico comprometido y la clasificación
de la lesión, lo que contribuye al resultado clinico (Fig. 5).
Mononeuropatías Compresivas
Las mononeuropatías compresivas o por atrapamiento,
representan una de las causas más frecuentes de consulta
neurológica. El diagnóstico suele ser clínico y electromiogr
áfico, sobre todo para aquellas mononeuropatías
compresivas de presentación clásica. En los casos indeterminados,
la resonancia es un estudio de gran utilidad
para definir el diagnóstico y planear el tratamiento de
estos pacientes (29).
La neuropatía compresiva se genera por un mecanismo
de presión, que a medida que aumenta y se vuelve
constante, compromete la irrigación del nervio, en una
primer instancia venosa y luego arterial, dando lugar a un
daño isquémico del nervio que con el tiempo y la presión
suficiente puede volverse irreversible (30).
Si bien los nervios periféricos pueden verse afectados en
cualquier sector de todo su recorrido, hay sitios que por
su anatomía, son más propensos a generar atrapamiento
nervioso, ya sea por un recorrido más superficial o por su
pasaje a través de en un sitio estrecho (31). Es por esto
que para planear y evaluar el estudio de las mononeuropat
ías compresivas, es esencial conocer la anatomía
normal de los nervios periféricos y los sitios habituales de
compresión (Tabla 2).
En cuanto a los hallazgos en imágenes, solemos ver tanto
afección del nervio comprimido como de los músculos
inervados por el mismo. Así mismo, pueden observarse
las estructuras adyacentes al nervio afectado a fin de identificar
la causa de compresión. En el sitio de compresión
suele verse engrosamiento focal con aumento de señal del
nervio en secuencias ponderadas en T2 y DP, hallazgos
que podrían encontrarse en relación a isquemia y edema
del nervio. En los sitios distales a la compresión, suele
observarse aumento de señal en ponderación T2 y DWI,
con grosor normal, aumentado o incluso adelgazado, en
probable relación a degeneración walleriana, en función
del tiempo de evolución (32) (Fig. 6). Al ser habitualmente
estructuras nerviosas de fino calibre las que se están
evaluando, son de especial utilidad las reconstruciones
multiplanares y curvas para estudiar al nervio en todo
su recorrido. Así podremos comparar el grosor y la señal
del mismo en el sitio de compresión en relación a los
segmentos contiguos (33).
Los signos de denervación muscular pueden ser muchas
veces el primer hallazgo al evaluar el estudio de resonancia
magnética. Suele observarse edema muscular en la etapa aguda y subaguda o, reemplazo adiposo y atrofia
en la etapa crónica. Es importante conocer los miotomas
correspondientes a cada nervio para inferir que el mismo
puede estar afectado, aún cuando no podamos identificar
directamente la injuria nerviosa (34). (Tabla 2).
Figura 5
Neuroma por contiguidad:
Paciente masculino de 25 años
con antecedente de trauma en
rodilla. (A) secuencia IDEAL water
ponderada en T2, muestra edema
en la cabeza del perone (flecha)
y partes blandas adyacentes,
(B) secuencia FIESTA 3D con
reconstrucción curva, donde
se observa al nervio peroneo
comun (flechas) que presenta
engrosamiento pseudonodular a
la altura de la cabeza del perone
(neuroma), (C) secuencia IDEAL
3D en ponderación T1 tras la
administración de contraste, que
muestra realce del nervio peroneo
proximal (flecha entrecortada) y
leve realce periférico del neuroma
(flecha), en relacion a cambios
inflamatorios.
Figura 6
Atrapamiento nervio pudendo
Paciente maculino de 48 años de
edad, con neuralgia del pudendo
de larga data. (A) secuencia
IDEAL water ponderada en T2
en plano coronal, (B) secuencia
DWI en plano axial, que muestran
hiperseñal y engrosamiento del
nervio pudendo (P) en el canal de
Alcock , asi como de sus ramos
rectal inferior (RI), perineal (Per) y
dorsal del pene (DP).
Tumores
Los tumores benignos de la vaina neural son los tumores
más frecuentes del nervio periférico. Se dividen en
Schwannoma (también llamado neurilemmoma o neurinoma),
neurofibroma y perineurioma.
Los schwannomas y neurofibromas comparten algunas
características en imagen; presentan morfología fusiforme,
bien definida y raramente exceden los 5 cm de diámetro
(35, 36). Sin embargo, los schwannomas, usualmente son
solitarios, habitualmente excéntricos en relación al eje
del nervio y quedan contenidos por el perineuro. Si son
múltiples debe descartarse schwannomatosis.
El neurofibroma se puede presentar de forma solitaria o
como neurofibroma plexiforme, esta última forma afecta
varios nervios y suele observarse en la neurofibromatosis
tipo I (NFI). El tipo solitario es la forma más común, y
afecta con mayor frecuencia a los nervios periféricos que
a los plexos. Se describen como lesiones de localización
central, no encapsulados, por lo que no pueden separarse
del nervio (Fig. 7).
La mayoría de los tumores benignos de la vaina neural son
isointensos o levemente hiperintensos respecto al músculo
en ponderación T1, e hiperintensos en ponderación T2.
El ?signo de la diana? (halo más hiperintenso que el resto
del tumor en secuencias T2 y STIR) se ha descripto tanto
en neurofibromas como en schwannomas (con menor
frecuencia), y se debe a la presencia de tejido mixoide
en la periferia y fibrosis en el centro. El patrón fascicular
es otro hallazgo descripto en los tumores neurogénicos,
que se describe como imágenes en «capas de cebolla»,
hiperintensas en ponderación T2. Muestran un realce
variable tras la administración de gadolinio; en los tumores
pequeños la captación de contraste suele ser de
distribución homogénea, mientras que en los grandes
tumores el realce puede ser central, periférico o nodular
irregular (36, 37, 38).
Los schwannomas de larga evolución suelen sufrir fen ómenos de degeneración y muestran un patrón más heterogéneo con calcificaciones, áreas de hemorragia y degeneración quística que pueden simular un sarcoma. El neurofibroma plexiforme es casi patognomónico de neurofibromatosis tipo I (NF1), suele desarrollarse en la infancia, precede a la aparición de neurofibromas cutá- neos y tiene una tasa de malignización del 8 al 12%. Estos tumores expanden y distorsionan extensos segmentos de uno o varios nervios y suelen presentar alta intensidad de señal en las secuencias ponderadas en T2, dando el aspecto de ?saco de gusanos? (Fig. 8). Por su gran tamaño, estas lesiones se extienden más allá del epineuro, hacia el tejido adyacente (25, 37, 39).
Entre los tumores benignos de la viana neural se incluye
actualmente al perineurioma, antes considerado un pseudotumor.
Suele presentarse en nervios perifericos más que
en plexos. En NRM suele observarse con una lesión de
morfología fusiforme, isointenso al nervio en ponderación
T1, hiperintenso en ponderación T2, con intenso realce
homogeneo tras la inyección de contraste (40).
En cuanto a los tumores malignos de la vaina neural,
pueden ser primarios o secundarios. El schwannoma
maligno, también llamado neurofibrosarcoma o sarcoma
neurogénico, representa cerca del 5-10% de las neoplasias
malignas de partes blandas. En su mayoría se presentan de
novo, es decir no asociado a un schwannoma pre-existente
y comprometen a nervios periféricos. Cerca del 25-50 %
se encuentra asociado a neurofibromatosis tipo I (NF1). La
forma más frecuente de presentación es como una masa
fusiforme o excéntrica propagada a través del epineuro y
perineuro de un tronco neural. Suele dar metástasis a pulm
ón, hígado, huesos y tejido subcutáneo, y su pronóstico
es pobre debido a la alta tasa de recidiva (36, 41, 42).
En RM se comporta en forma similar a los tumores
benignos de la vaina neural, aunque tienden a ser de
mayor tamaño (más de 5 cm), márgenes mal definidos y
heterogéneos (Fig. 9).
Se ha descripto infiltración perineural por otros tipos de
tumores, por ejemplo, el linfoma, los cuales son extremadamente
raros. Se manifiestan como engrosamiento
difuso de un segmento neural con alta intensidad de señal
en pulsos T2, isointensos al músculo en ponderación T1
y tenue realce pos contraste (42, 43).
Por último, cualquier tumor pelviano que invade la fosa
isquiorrectal puede comprometer a un nervio periférico
o plexo LS en algún punto de su recorrido (11). Lo propio
ocurre con el tumor de ápex torácico que invade el tronco
inferior y divisiones del plexo braquial (10).
Figura 7
Neurofibroma en paciente de
sexo femenino de 33 años.
Secuencia neurográfica IDEAL
en ponderación T2, (a) plano
coronal, (b) reconstrucción
oblicua; donde se observa
engrosamiento nodular de
morfología fusiforme, a nivel
del tronco lumbosacro derecho
(flecha); (c) Secuencia IDEAL
en ponderación T1 con
saturación grasa, con contraste
endovenoso. Se observa intenso
realce homogéneo de la lesión.
Figura 8
Neurofibroma plexiforme
en un paciente masculino
de 20 años con diagnostico
de Neurofibromatosis tipo I
Secuencias neurográficas IDEAL:
Se visualiza engrosamientos
nodulares de distribución
racimosa que comprometen
raíces del plexo lumbosacro
y ambos nervios ciáticos, de
señal (a) iso-hipointensas en
ponderación T1, (b) hiperintensas
en ponderación T2 FAT SAT.
(c) Secuencia coronal STIR.
Polineuropatías
La polineuropatía hereditaria más conocida es la enfermedad
de Charcot Marie-Tooth, una entidad de transmisi
ón genética, que presenta 5 tipos genéticamente
determinados. El mas frecuente es el tipo I A (CMT IA),
que se produce por deleción del gen PMP22 (44). En la
forma CMT IA, la NRM en secuencias ponderadas en T2
muestran hiperseñal y aumento del grosor de los nervios
periféricos, a expensas de hipertrofia de los fascículos, sin
distorsión del patrón fascicular, acompañada de hipertrofia
del contenido adiposo interfasciular. La afectación suele
ser más bien distal que proximal (45).
Entre las polineuropatías adquiridas se destacan las inmunomediadas
y las vasculares. Entre las primeras, cabe
mencionar a la poliradiculopatía desmielinizante crónica
idiopática (CIDP por sus siglas en inglés), el sindrome de
Guillain Barré, la neuralgia amiotrófica o sindrome de
Parsonage Turner; y, entre las segundas, lidera el grupo la
polineuropatía diabética (DBT), seguida de las vasculitis
no diabéticas. Se describen otras polineuropatias con menor
incidencia entre las que se menciona a la radiación,
amiloidosis, sarcoidosis, entre otras (46, 47).
La CIDP, es una polineuropatía inmunomediada que se
caracteriza por la hipertrofia de plexos y nervios. A diferencia
de la enfermedad de CMT, la CIDP suele tener una
afectación más proximal que distal (48). En NRM se describe
hipertrofia focal o difusa, adoptando una morfología
fusiforme con remodelación del patrón fascicular tanto de
plexos como de nervios periféricos, y señal hiperintensa
en ponderación T2 (49). (Fig. 10).
La polineuropatía DBT es más frecuente en la actualidad,
debido al aumento de la sobrevida de estos pacientes. El
sustrato anátomo-patológico es el de una vasculitis (50).
En NRM se describe el engrosamiento difuso de uno o
más nervios, preservando el patrón fascicular. En ocasiones,
se observan cambios denervatorios en músculos
dependientes de los nervios afectados, como ocurre en
el plexo braquial y lumbosacro, donde se aprecia edema
y/o atrofia de los musculos paravertebrales, como signo
indirecto de afectación de raíces posteriors (51).
El sindrome de Parsonage Turner, es una plexitis autoimmune
de etiología desconocida que afecta a pacientes de edad media. La características clinicas son el dolor, seguido
por denervación rápida de los músculos del hombro y
miembro superior afectados (52). En NRM, se observa la
hipertrofia difusa e hiperseñal en ponderación T2 de las ramas
del plexo braquial. Cabe resaltar, que suele observarse
afectación de otros ramos menores como nervio torácico
largo, supraescapular, subescapular. Por otra parte, en el 30
% de los casos suele ser bilateral, aunque clínicamente los
sintomas persistan de un solo lado. Este dato le da mayor
importancia al estudio neurográfico porque al aportar el
dato de bilateralidad ayuda a indicar la rehabilitación de
ambos miembros aunque el paciente no perciba sintomas
en uno de ellos (53). (Fig. 11).
Figura 9
Schwannoma maligno.
Paciente femenina de 65 años de
edad. Secuencias neurográficas IDEAL: Se observa en topografía del
nervio obturador interno derecho formación fusiforme, de bordes
irregulares, heterogénea (flechas); presenta señal (a) hiperintensa en
ponderación T2 FAT SAT, (b) refuerzo irregular en ponderación T1
FAT SAT con contraste; (c) Secuencia axial T2 FAT SAT.
Figura 10
Polineuropatia desmielinizante cronica idiopática.
Paciente femenino de 37 años con diagnostico clinico y
electrofisiológico. Secuencia neurográfica IDEAL water en ponderación
T2, donde se observa hiperseñal y engrosamiento difuso de las raices,
troncos primarios y secuendarios del plexo braquial.
Figura 11
Sindrome de Parsonage Turner en un joven de
18 años.
Secuencia neurográfica IDEAL water en ponderación T2, en la
que se observa engrosamiento e hiperseñal de los troncos y
divisiones del plexo braquial izquierdo (flechas).
El sindrome de Guillain Barré es la polineuropatía inmunomediada pos infecciosa más comun y es una urgencias neurológica (54). Las manifestaciones en NRM son variables en función de los nervios afectados. El hallazgo más frecuente es el el aumento de grosor y el realce pos contraste de las raíces de la cuada equina (55). Sin embargo, también se describe la afectación de plexos y con menor frecuencia de pares craneanos, los cuales se observan hipertrofiados y pueden presentar realce pos contraste. La neurografía también es de utilidad en el control de las lesiones conocidas (56). (Fig. 12).
La neuropatía por radiación se observa cada vez con mayor frecuencia debido a que su uso se ha ampliado como tratamiento combinado junto a la quimioterapia de muchas neoplasias en las antes no estaba indicada, y también, debido al aumento de la sobrevida de los pacientes tratados. El mayor desafío para el radiólogo consiste en distinguir la neuropatía por radiación, de la recidiva tumoral con extensión perineural. Clínicamente, la neuropatía por radiación suele presentarse varios años después del tratamiento. En la NRM se puede observar engrosamiento de nervios y/o plexos, manteniendo el patrón fascicular, asociado a edema de los tejidos adyacentes con ausencia de patrón de masa, lo cual descarta la presencia de tumor (57, 58). (Fig. 13).
Figura 12
Sindrome de Guillain Barré en niño de 9 años
(a) Secuencia neurográfica IDEAL
water en ponderación T2, que muestra
engrosamiento e hiperseñal difusa de
los ramos del plexo lumbar. Imagenes
convencionales de columna en FSE
ponderación T1 (b) axial con contraste,
(c) sagital sin contraste, (d) sagittal con
contraste, se observa engrosamiento y
realce de raices de cauda equina.
Figura 13
Plexopatía por radiación
Paciente femenina de 43 años con antecedente
de tumor maligno de la vaina neural que fue
resecado parcialmente e irradiado. Secuencia
neurográfica IDEAL water en ponderación T2,
corte coronal, donde se observa engrosamiento
difuso de los ramos L4 y L5 izquierdos (flechas).
Note la imagen tumoral residual en la raiz L5
derecha (asterisco).
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* Dpto. de Diagnóstico por Imágenes. Fundación par la Lucha de Enfermedades Neurológicas de la Infancia (FLENI). Montañeses 2325, C1428AQK Buenos Aires, Argentina. Autor de correspondencia: Claudia Cejas Mail: ccejas@fleni. org.ar