ARTICULO ORGINAL
Dr. Gustavo Figueredo Casadei *
INTRODUCCION
El hombro doloroso en una de las causas más comunes de dolor osteoarticular, con importante afectación de la calidad de vida. Cuando el tratamiento médico falla, se realizan infiltraciones habitualmente a ciegas. Las infiltraciones ecoguiadas, aportan varias ventajas con respecto a éstas.
OBJETIVO
Evaluar la utilidad de la guía ecográfica en tiempo real, en la realización de los procedimientos analgésicos terapéuticos más comunes en el hombro y describir las técnicas.
MATERIAL Y MÉTODOS
Estudio de tipo descriptivo, retrospectivo. Durante un período de tiempo de 27 meses se realizaron 78 infiltraciones ecoguiadas de hombro, en pacientes afectados de hombro doloroso, de más de un mes de evolución y con tratamiento médico ineficaz.
RESULTADOS
En el 100% de los casos se pudo administrar la medicación en el lugar correcto, y en 70% de los casos existió alivio inmediato del dolor.
CONCLUSIONES
La guía ecográfica es un procedimiento altamente eficaz en el sindrome de hombro doloroso.
Palabras clave: Dolor crónico, Omalgia, Ultrasonografía, Infiltración articular, Guía ecográfica.
INTRODUCTION
Chronic shoulder pain is one of the most frequent causes of musculoskeletal pain, with important consequences in patient life quality. When medical treatment fails, there is indication for shoulder infiltration, usually performed in a blind manner. Ultrasound-guided (US-guided) infiltrations have many advantages with respect to the latter.
OBJECTIVE
The goal of this paper is to evaluate the usefulness of real-time ultrasound guidance in the most common therapeutic analgesic procedures and to describe the different techniques.
MATERIALS AND METHODS
This is a retrospective, descriptive study. 78 US-guided shoulder infiltrations, in patients with shoulder pain for longer than a month and inefficient medical treatment were performed in a 27-month period.
RESULTS
In all cases drugs were delivered to the right place and 70% of patients had immediate pain relief.
CONCLUSIONS
US guidance is a highly effective procedure in the painful shoulder.
Key words: Sonography, Cronic pain, Local corticosteroid inyection, Ultrasound guided.
La omalgia crónica es una de las consultas más frecuentes en patología osteomuscular. Afecta a un amplio rango etario, y genera importante limitación funcional, con severa afectación de la calidad de vida. Dada lo compleja de la anatomía del hombro, el dolor puede ser de variado origen, ya sea propiamente articular, o periarticular, siendo éste por lejos el más frecuente.(1.2) Cuando los tratamientos médicos y/o fisioterápicos han fallado, se plantean alternativas intervencionistas como las infiltraciones, realizadas habitualmente mediante guía palpatoria o a ciegas. La ecografía se ha impuesto como un método de diagnóstico muy extendido en la evaluación del hombro, de excelente sensibilidad y especificidad.(3) Por otra parte, se ha posicionado también como un método de gran valor en la guía de infiltraciones en tiempo real tanto en hombro, como otras estructuras. Es así que el imagenólogo asiste muchas veces a pacientes con omalgias intensas y persistentes, realizando un diagnóstico, y teniendo además, la capacidad de realizar un procedimiento que aliviará rápidamente Premio mejor trabajo original XII Congreso de Imagenología 60 Rev. Imagenol. 2da Ep. Ene./Jun. 2018 XXI (2): al paciente. El objetivo fundamental de este trabajo es entonces mostrar desde la perspectiva del imagenólogo, la utilidad de la guía ecográfica en tiempo real, en la realización de los procedimientos analgésicos terapéuticos más comunes en el hombro, con la descripción de dichos procedimientos.
Estudio de tipo descriptivo, retrospectivo. Durante un período de 27 meses, comprendidos entre marzo del año 2015 y junio del año 2017, se realizaron 78 procedimientos intervencionistas ecoguiados en hombro. El rango de edades se ubicó entre 44 y 80 años, y la distribución por sexo comprendió a 60 pacientes de sexo femenino y 18 de sexo masculino. Los criterios de selección fueron pacientes a los que se solicitaron ecografías de hombro, referidos desde policlínica de traumatología en su mayoría, por omalgia persistente de más de un mes de evolución, con tratamiento médico y/o fisioterápico infructuoso, y mal reposo nocturno.
Los criterios para la infiltración de la bursa Sub Acromio Sub Deltoidea (SASD) fueron: a) elementos ecográficos de bursitis dados por distensión bursal con detritus y proliferación sinovial. B) signos ecográficos de tendinosis y/o rotura del supraespinoso, sumados a elementos clínicos de afectación de dicho tendón frente a las maniobras dinámicas. Escapa al contenido de este trabajo la descripción de estas pruebas. En cuanto a la infiltración de la Porción Larga del Bíceps (PLB), fueron: pérdida de su forma habitual ovoidea al corte transverso adquiriendo forma circular, con líquido ecogénico peritendíneo, dolor a la compresión con el transductor, y dolor frente a maniobras dinámicas. Para la articulación Articulación Acromio Clavicular (ACC): fueron dolor a la compresión con el transductor, con distensión de la cápsula articular y maniobras de abducción, y finalmente en la subcoracoidea fueron dolor y ocupación de esta bursa.
Todos los procedimientos fueron realizados por el mismo operador, con experiencia previa en intervencionismo guiado por ecografía. Se utilizaron en todos los casos, ecógrafos de alta resolución, (Toshiba Aplio 300, Sonoscape S2), con transductores lineales de banda ancha y frecuencias variables entre 8-12Mhz, ajustadas según el espesor de los tejidos blandos del paciente. En algunas ocasiones se disminuyó el rango dinámico del equipo con el fin de hacer más visible a la aguja de punción. Los equipos no contaban con software de realce de la aguja. Se interrogaron a los pacientes por eventuales discrasias sanguíneas y antecedentes de alergias a anestésicos locales. Los fármacos empleados fueron: anestésicos locales, lidocaína al 0.5% o 1%, en cantidades de1 o 2cc, y Ropivacaína 2mg/ml en iguales cantidades. En algunos casos se sustituyó la Ropivacaína por Bupivacaína al 0.25%. También y en la misma jeringa se mezclaron corticoesteroides, Triamcinolona 2mg/ml (Ioncort) o Betametasona fosfato/ Betametasona propionato (Dimacort depot) 2mg total, según disponibilidad. Se emplearon jeringas de 5 o 10cc, con agujas 1 y ½ pulgadas, calibre 25g, o 25g, 2 pulgadas. La Triamcinolona posee un mayor volumen, por lo que requirió en ocasiones emplear jeringas de 10cc. El volumen a administrar de la mezcla dependió del sitio, requiriendo el mayor volumen la bursa SASD, y el menor volumen la articulación ACC. Típicamente la infiltración de la bursa SASD requirió 3-5cc de volumen total, y la PLB y articulación ACC 1o 2cc máximo. Preferentemente en la articulación ACC se empleó jeringa con cierre de rosca (Luer Lock), dado la importante presión que se necesitó emplear.
Foto 1
Se observa la aguja dentro de la bursa
SDAD, con una fina lámina de líquido
creada por los fármacos administrados.
Superficial a dicha lámina se encuentra
el músculo deltoides, y subyacente a la
misma el tendón del supraespinoso.
Los procedimientos se realizaron bajo condiciones de asepsia habituales, con desinfección de piel con clorhexidina alcohólica al 0.5 %. No se empleó gel estéril, ni funda de protección de los transductores, ya que el sitio de punción se ubicó a dos centímetros del mismo, evitando así que la aguja estéril contactara con el transductor. (4) La solución desinfectante actuó a manera de gel trasmisor de ultrasonido. Todos los procedimientos se realizaron con guía ecográfica en tiempo real mediante la modalidad “mano libre”, y “en plano” con visualización de la punta de la aguja en todo momento. Para la realización de la infiltración de bursa SASD, los pacientes se ubicaron en decúbito supino, con la mano del brazo a infiltrar debajo de cadera homolateral. Se ubicó el sector bursal más próximo a la piel, de manera de minimizar el dolor con el menor trayecto posible de la aguja. (5-11)
Foto 2
Punta de la aguja dentro la vaina de la PBL.
Existe un sector ecogénico en la parte superior producido por pequeñas
cantidades de aire que pasaron inadvertidamente junto con los fármacos
inyectados.
El trayecto de la aguja es el correcto, desde el sector lateral al medial,
evitando puncionar los vasos arteriales circunflejos.
La infiltración de la PLB, se realizó también
en decúbito supino, con visualización de
la misma en un plano transverso y aproximación
lateral hacia medial, con empleo
de doppler color, de manera de identificar
la arteria circunfleja anterior y evitar punciones
accidentales. (5-11)
Finalmente, para la articulación ACC,
también en decúbito supino, se ubicó el
transductor transversal o paralelo a la articulación,
de manera para poder observar
el extremo de la aguja al penetrar en la
cápsula articular. (5-11)
Foto 3
Punta de la aguja dentro de la articulación.
Se eligió
el abordaje en forma transversa. Como se ve, es una
articulación pequeña, por lo que se debe administrar
escasa cantidad de fármacos.
Luego del procedimiento se indicó a todos los
pacientes reposo funcional de la articulación por 48
horas.
Las patologías detectadas fueron: 53 pacientes con tendinosis del supraespinoso asociada o no a ruptura del mismo, 8 pacientes con bursitis subacromiosubdeltoidea (SASD), 3 pacientes artrosis dolorosa de articulación acromioclavicular (ACC), 3 pacientes con tenosinovitis de la porción larga del bíceps (PLB), y 1 paciente con bursitis subcoracoidea. En 10 pacientes no se comprobó patología evidente. (Gráfico 1 patologías)
Los procedimientos que se realizaron fueron: infiltración de bursa SDAD (71 pacientes), infiltración de la PLB (3 pacientes), infiltración de la articulación ACC (3 pacientes), e infiltración de bursa subcoracoidea (1 paciente). (Grafico 2 infiltraciones)
En el 100% de los casos se pudo administrar la medicación en el lugar adecuado. En cuatro pacientes, con hombros voluminosos, se tuvo que cambiar la aguja por otra de mayor longitud. En 70 % de los pacientes hubo un alivio inmediato del dolor, pudiendo realizar movimientos de la articulación, que no podían realizar minutos antes al procedimiento. Se llamaron por vía telefónica en los 5 días posteriores al procedimiento relatando importante acalmia, con buen descanso nocturno, el 90% de los pacientes. En tres pacientes ocurrieron reacciones vasovagales leves, con sudoración y mareos, que remitieron espontáneamente con la elevación de los miembros inferiores, no requiriendo otras medidas. No se registraron otras complicaciones en ningún caso.
La omalgia u “hombro doloroso” constituye una entidad clínica, de alta frecuencia tanto en la consulta en el primer nivel de atención, como en otras especialidades, tales como: traumatología, reumatología y fisiatría. Es por lo tanto de abordaje multidisciplinario. Puede definirse como un conjunto de síntomas y signos que comprende un grupo heterogéneo de diagnósticos que incluyen alteraciones de los músculos, tendones, nervios, vainas tendinosas, atrapamiento nervioso, y alteraciones articulares y neurovasculares. Debido a esta multiplicidad de orígenes, con presentaciones clínicas similares, el diagnóstico etiológico es difícil, y genera confusiones.
Alrededor del 40% de la población padece de omalgia alguna vez en su vida. Su prevalencia aumenta con la edad, y también en algunas profesiones o actividades deportivas. Es la tercera causa de dolor de origen musculoesquelético, superada solo por el dolor lumbar y la cervicalgia. En EEUU es la tercera causa de incapacidad musculoesquelética.( 1,2) Afecta tanto las actividades diarias, como el reposo nocturno. Un 23 % de todos los casos nuevos se resolverán en un mes, y el 44% a los tres meses de su inicio. En un 40% de los pacientes el dolor persistirá más de un año. La causa de esta persistencia puede deberse a tipo de personalidad, factores ocupacionales etc. 1,2
Las causas más comunes de omalgia son pinzamiento del manguito cortorrotador, con tendinosis y/o roturas asociadas, tendinosis calcificante, tendinosis de la porcíón larga bíceps, artrosis acromioclavicular y capsulitis adhesiva. El tratamiento habitual del hombro doloroso lo inicia el médico general y consiste inicialmente en analgésico simples como el acetaminofén, y también antiinflamatorios de tipo no esteroideos (AINE). Posteriormente se puede complementar con fisioterapia y rehabilitación. Cuando estos tratamientos no han dado resultado, generalmente al cabo de 2 o tres semanas, se solicita la consulta con especialista, quién puede optar por terapias intervencionistas, como las infiltraciones. (1,2)
Este esquema típico secuencial, se basa en el concepto de la escalera analgésica de la OMS, inicialmente pensada para enfermos con cáncer terminal y luego extendida a otros tipos de dolor. Consiste en etapas incrementales según la intensidad del dolor, comenzando con analgésicos menores, luego opioides débiles y finalmente opioides fuertes. Si bien los dolores articulares no tienen los mismos componentes que el dolor neoplásico, este esquema se ha extendido en forma equívoca a estos dolores pudiendo algunos pacientes llegar a recibir opioides débiles en estas patologías.(12) El esquema mencionado de la OMS, se planteó como una orientación genérica y de fácil comprensión y manejo por parte de los médicos de familia. Sin embargo, no se debe interpretar como un esquema rígido, pudiéndose variar según el criterio del médico tratante. Es así que algunos autores consideran a las infiltraciones como el “pasamanos de la escalera” pudiéndose emplear también desde el comienzo del tratamiento. (12)
Es más, la carga medicamentosa de una infiltración, contiene muy pocos fármacos, y prácticamente nula morbilidad. No deben olvidarse los efectos secundarios de los AINE tomados en elevadas dosis y por períodos largos de tiempo, algo que ocurre frecuentemente en este tipo de pacientes (en su mayoría añosos), con sangrados gastrointestinales, insuficiencia renal, hipertensión, etc. (12) El intervencionismo músculo-esquelético y en particular las infiltraciones ecoguiadas, han venido aumentando en número año tras año en todo el mundo, probablemente por la portatibilidad y la baja de los costos de los nuevos equipos de ultrasonido. Son realizadas por varios especialistas como ser: medicina del dolor (anestesistas), reumatólogos, médicos deportólogos, fisiatras e imagenólogos. (7-11,13)
Si bien lo clásico es que sean realizadas a ciegas, con 59 - 66 63 guía palpatoria y basada en reperes óseas, la modalidad ecoguiada gana cada vez más adeptos. Por otra parte las ventajas por sobre la guía fluoroscópica son la ausencia de radiación ionizante, bajo costo, portatibilidad, y la capacidad de visualizar tejidos blandos. (7-10,12,14)
Los argumentos a favor de la guía ecográfica son:
Precisión
En la articulación del hombro y en material cadavérico,
se comprobó un 100% una precisión en la localización
del fármaco en las articulaciones acromioclavicular, bursa
subacromiodeltoidea y porción larga del bíceps, siendo
en las mismas por métodos palpatorios, 40%, 63% y 66%
respectivamente. (15)
Estos resultados coinciden con nuestra casuística, donde
se logró también un 100% de precisión.
Seguridad
La ecografía permite controlar en todo momento y en
tiempo real el avance de la aguja a través de las partes blandas,
lo que evita puncionar vasos sanguíneos tendones y
nervios inadvertidamente con las posibles complicaciones.
La ayuda del doppler color es de gran utilidad permitiendo
rápidamente identificar las arterias susceptibles
de punción.
Por otra parte, hay una mejora en el confort del paciente,
con menor dolor frente a la maniobra, al escoger el trayecto
más corto a puncionar. (8,9,12,15)
Eficacia
El principal objetivo de las infiltraciones es aliviar el dolor
y mejorar la función.
Varios trabajos han demostrado un mayor grado de
analgesia y mejora de la movilidad articular del hombro,
comparando las infiltraciones ecoguiadas en relación a las
infiltraciones a ciegas. (16.17)
Sin embargo, Bloom en la Cochrane Database of Systematic
Reviews del año del 2012, en una revisión sistemática
basada en 5 ensayos de infiltraciones os en hombro
guiadas por imágenes comparándolas con infiltraciones
a ciegas y además con administración intramuscular en
la región glútea ( en decir se consideraron los tres tipos
de procedimientos), concluye que no existen ventajas en
términos de analgesia, función y rango de movimientos, y
que los efectos beneficiosos del corticoide se deben más
a su accionar sistémico que local. (18)
Finalmente dos nuevas publicaciones del año 2016, uno de ellos un metanálisis, concluyen mejor evolución clínica, en patología de hombro en la infiltración ecoguiada por sobre la realizada a ciegas.
El fundamento de las infiltraciones ecoguiadas es localizar el sitio donde se encuentra efectivamente la patología o zona diana a tratar, confirmar la localización de la aguja en este sitio, y posteriormente administrar la medicación indicada. (13,15) Existen contraindicaciones absolutas y relativas al procedimiento.( 4)
Las absolutas son: a)infección sistémica o de piel en el área de la punción, dado que se podrían vehiculizar gérmenes y provocar artritis o bursitis séptica. b) alergia a los anestésicos locales, aunque raras pueden existir. Resulta de utilidad interrogar al paciente sobre eventos indeseados en consultas con anestesias odontológicas.
En tanto las contraindicaciones relativas serían: pacientes
anticoagulados o consumiendo antiagregantes; lo correcto
es tales casos es la consulta al médico tratante para decidir
la justificación del procedimiento y decidir conducta en
conjunto.
En pacientes diabéticos, es de esperar un aumento de los
valores de glicemia debido a los corticoides, por lo que
es aconsejable administrar corticoides de depósito de
liberación lenta, y disminuir sus dosis al 50%.
Se debe advertir al paciente sobre este aspecto, y aconsejarle
que controle la glicemia diariamente por una semana.
Ocurre algo similar con la hipertensión, se aconseja control
diario por una semana, dado el efecto hipertensivo de los
corticoides. (4)
No se deben administrar inyecciones de corticoides más
de 3 o 4 veces al año.(4)
Existen algunos efectos secundarios y complicaciones. Los más comunes son reacciones vasovagales leves, como ocurrió en nuestra casuística. Debido a esta causa, siempre preferimos realizar las infiltraciones en decúbito, de manera de evitar caídas con posibles lesiones. Puede ocurrir también enrojecimiento pasajero de la zona 2 o 3 días luego del procedimiento, debido a un efecto secundario causado por los corticoides.(4,7,8,9)
Los fármacos más empleados en las infiltraciones son: a) anestésicos locales, b) corticoides.
a) El fundamento de administrar anestésicos locales, es lograr una analgesia inmediata al lograr una anestesia de la zona infiltrada.
En algunas ocasiones pueden ser administrados como monodrogas, no asociados a corticoides, con el sólo fin diagnóstico al confirmar la zona generadora del dolor. Son fármacos que en concentraciones suficientes en el lugar de acción, impiden la conducción de impulsos eléctricos por las membranas del nervio y músculo en forma transitoria y predecible, originando pérdida de sensibilidad en una región del cuerpo. (21.22)
Esta acción la producen al disminuir la permeabilidad
de los canales de sodio, y bloqueando la fase inicial del
potencial de acción.
Provocan un bloqueo diferencial de las fibras, bloqueándose
en primer lugar las fibras sensitivas y de temperatura
y a mayores concentraciones las motoras.
Los más empleados en infiltraciones son: lidocaína, bupivacaína
y ropivacaína.
Habitualmente las concentraciones son: lidocaína al 1%,
bupivacaína al 0.25 %, y ropivacaína 2mg/ml.
La lidocaína tiene el comienzo de acción más rápido,
casi inmediato, con una duración de hasta 2 horas. La
ropivacaína en tanto, comienzo de acción moderado
con duración de acción de hasta 4 horas, mientras que
la bupivacaína es la de comienzo de acción más tardío,
(entre 2 y 10 minutos) pero con mayor duración de acción
de hasta 6 horas.
En nuestra experiencia hemos empleado la lidocaína
al 0.5%, con iguales resultados analgésicos, logrando
una disminución de las dosis del paciente, con mayor
seguridad. (23)
Se debe recordar que las máximas dosis de lidocaína están
en el orden de 20ml de lidocaína al 1%, de 25ml de bupivacaína
al 0.5%, y de ropivacaína 375mg, equivalentes
a 187ml en concentraciones de 2mg/ml.
La ropivacaína ofrece un mayor margen de seguridad, con
respecto a la bupivacaína, al dar también una anestesia de
larga duración, y menor capacidad de bloqueo motor.(24)
Debido a estos hechos hemos sustituido a la bupivacaína,
por la ropivacaína que también logra una analgesia prolongada,
pero a tiene además la ventaja de no dañar los
condrocitos de la articulación. (25)
Debemos recordar, que en la roturas del supraespinoso
de espesor completo, y más aún las totales, existe una
comunicación de la bursa SASD con la articulación, por
lo que en estas circunstancias la infiltración se vuelve de
hecho “intrarticular”.
No está de más recordar que siempre previo a la inyección
del anestésico, se debe aspirar y cerciorarse que no
viene sangre a la jeringa, evitando de esta manera una
inyección intravascular con el consiguiente peligro de
toxicidad, cardiaca y neurológica, tales como arritmias y
convulsiones. (24)
b) Corticoides
Su mecanismo de acción sería mediante su efecto antinflamatorio, al inhibir la síntesis de prostaglandina por bloqueo de la fosfolipasa A2. Son potentes antiinflamatorios y moduladores del dolor, y pueden ser inyectados, intraarticular, intrabursal y peritendíneo.
Se efecto analgésico se daría entre los 2 y 7 días.
Se debe tener en cuenta que los corticoides si bien son
potentes antiinflamatorios y calman el dolor, no cambian
el curso de la enfermedad reumática.
Los corticoides más usados son la dexametasona, triamcinolona,
y betametasona, todos derivados de la prednisolona.
Pueden ser solubles o insolubles, lo cual tiene importantes
implicancias.
Pueden contener ésteres, lo que los torna altamente
insolubles en agua y con la particularidad de formar
microcristales (particulados) en suspensión.
Este fenómeno tiene ventajas e inconvenientes.
La principal ventaja es que dichos cristales requiere hidrólisis
para activarse, por lo que tienen efecto retardado
y de larga duración
Por otro lado, estos corticoides particulados, en infiltraciones
en columna cervical, administrados erróneamente
intravascular, pueden embolizar y causar severas complicaciones
neurológicas. (24)
Los corticoides solubles o no particulados más comunes
de rápida acción son la dexametasona, y betametasona
en forma de fosfato de sodio.
Los de larga duración son, la triamcinolona acetonida, y
betametasona acetato.
Existen preparaciones comerciales que asocian un corticoide
de acción rápida y otro de retardada (Dimacort retard).
En términos generales de potencia, la dexametasona y betametasona,
son 6 veces más potente que la triamcinolona.
Sin embargo no habría diferencia en los resultados clínicos
entre los diferentes tipos.
Por otro lado, combinar en una misma jeringa corticoides
y anestésicos locales, no altera las propiedades de ninguno
de los componentes. (24).
En otro orden, todos los procedimientos descriptos pueden
ser realizados acorde al eje corto del transductor llamada
también “fuera de plano” pero en este trabajo, solamente
se empleó “en plano” por considerarla más segura, ya que se controla en todo momento la totalidad de la aguja.
Como comentáramos previamente, si bien en los primeros
pacientes de la serie se empleó lidocaína al 1%, posteriormente
la usamos al 0.5%. Dado que no se dispone
comercialmente, lo logramos diluyendo a la mitad con
agua destilada estéril.(23)
Esta lidocaína obtenida al 0.5% posee iguales propiedades
anestésicas, y permite inyectar mayores volúmenes en la
bursa SASD con igual cantidad de fármaco, que recordamos
es la mayor del cuerpo, de manera de lograr una
mejor distribución y llegar a todos los recesos bursales.
Por otro lado, cuando existe importante ocupación bursal
por bursitis, es conveniente evacuar la mayor cantidad del
contenido, no solo para aliviar el dolor, sino también para
evitar la dilución de los componentes.
Foto 4 y 5
Aspiración de bursitis SASD
se observa punta de
la aguja dentro de la bursa, obteniéndose 10cc de
líquido.
Una vez aspirado se administraron los fármacos
Cuando la bursa SASD no está distendida, es un espacio
virtual.
Es así que se debe introducir la aguja muy despacio, e ir
inyectando de a pequeñas cantidades hasta alcanzar esta
“línea” formada por la interfase deltoides/supraespinoso.
Cuando efectivamente se está en el lugar indicado, se forma
una lámina líquida, que va desplegando esta interfase
a medida que se inyectan los fármacos.
Dada la precisión que requiere esta maniobra, pensamos
que una maniobra a ciegas en la inmensa mayoría de las
veces infiltrará o bien al músculo deltoides, o al tendón
del supraespinoso.
Existen otras modalidades de tratamiento del dolor del
hombro, como ser el bloqueo del nervio supraescapular,
que también se puede ser realizado con control ecográfico,
que en este trabajo no se aplicó. Si bien es una técnica
que se puede realizar bajo guía ecográfica y no es de gran
complejidad, es más dolorosa de realizar.
Del mismo modo, hay un bloqueo tricompartimental, que
realiza en forma combinada y simultánea, la infiltración
subacromiodeltoidea, la infiltración intrarticular glenohumeral
y la acromioclavicular. (26)
Como se había comentado, el dolor de hombro puede
provenir de cualquier estructura, y esta analgesia de
“amplio espectro” logra en forma empírica muchas
veces su objetivo.
En este trabajo, los hallazgos imagenológicos ecográficos,
en forma combinada con la clínica, fueron los que se
tomaron en cuenta para decidir el sitio de la infiltración.
Dado que la gran mayoría de los dolores de hombro provienen
del pinzamiento del tendón del supraespinoso,
la infiltración de la bursa SASD resolverá la mayoría de
los casos, tal como se demostró en este trabajo, siendo
además un procedimiento de muy fácil realización.
Una crítica al presente trabajo podría ser que no se evaluó
el grado de respuesta analgésica en períodos más alejados
de tiempo, y que también que no se empleó la escala
visual analógica en la evaluación del dolor.
La razón de ello es que no fue éste el objetivo primario
de este trabajo.
Por otra parte, el considerar el mal descanso nocturno
como el indicador del procedimiento, se basa en la
frecuente asociación entre la depresión y el insomnio
debido al dolor.(27)
El interrumpir el círculo vicioso dolor-depresión-insomnio,
y posibilitar un buen descanso nocturno, mejora rápidamente
el ánimo y la percepción del dolor, y coadyuvan
con el éxito del tratamiento en su conjunto, hecho que
comprobamos en varios pacientes de esta casuística.
Las infiltraciones ecoguiadas en hombro doloroso son procedimientos con varias ventajas con respecto a las realizadas a ciegas, como se viera en este trabajo.
Para el imagenólogo, conocedor de la anatomía y patología de esta zona, estos procedimientos son de muy rápido aprendizaje.
Le permiten también aumentar su “visibilidad” ante los pacientes, y brindarle gran satisfacción personal al calmar a un paciente en sufrimiento. Se pretende entonces estimularlo a recorrer este camino.
Sin fuente de financiación.
Sin conflictos de intereses.
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* Médico Radiólogo
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