ESPACIO DE NEURORRADIOLOGÍA
Dr. Federico Avondet *
Dr. Kilroy Genta **
Dr. Francisco Garagorry ***
Dra. Eloisa Bentancur ****
Dra. Ximena González Larramendi ****
Dra. Carina Di Matteo ****
Los linfomas primarios del sistema nervioso central
(SNC) son una variedad poco frecuente de linfomas
no Hodgkin, que constituyen entre el 2 y el 6 % de
los tumores malignos en esta topografía. Los linfomas
difusos de células grandes B son el grupo histológico
más frecuente, mientras que los linfomas de células T
representan menos del 5 %.
Se presenta el caso clínico de una paciente de sexo
femenino, de 42 años de edad, VIH positiva en etapa
SIDA, con mala adherencia a la terapia anti-retroviral
(TARV), que ingresa al servicio por hemiparesia izquierda
de instalación progresiva, acompañado de cefalea
intensa holocraneana.
Se realizaron estudios de neuroimágen donde se constató
la presencia de dos lesiones intra-axiales frontales
derechas, con áreas de hemorragia interna y realce en
anillo grueso e irregular.
Tras la biopsia quirúrgica se determinó compromiso
encefálico por un Linfoma de Grandes Células Anaplásico
T, ALK negativo.
Primary central nervous system (CNS) lymphomas
are a rare variety of non-Hodgkin lymphomas,
which make up between 2% and 6% of
malignant tumors in this topography. Diffuse
large B cell lymphomas are the most frequent
histological group, while T cell lymphomas represent
less than 5%.
We present the clinical case of a 42 years old
woman, HIV positive in AIDS stage, with poor
adherence to anti-retroviral therapy (ART), who
consulted due to progressive left hemiparesis,
accompanied by intense headaches.
Neuroimaging studies were performed in which
two frontal right intra-axial lesions were found,
with areas of internal hemorrhage and thick and
irregular ring enhancement.
After surgical biopsy, encephalic compromise
was determined by an Anaplastic Large T Cell
Lymphoma, ALK negative.
El linfoma primario del sistema nervioso central (LPSNC)
es una patología relativamente infrecuente, representando
entre el 2 y el 6 % de los tumores malignos en dicha topografía1.
Se definen como primarios cuando la patología se
encuentra confinada al cerebro, leptomenínges, médula
espinal u órbita, sin evidencia de afectación sistémica.
En contraposición, los linfomas cerebrales secundarios se
producen por una extensión o diseminación en el SNC
de un linfoma sistémico. (1)
La incidencia del linfoma primario ha crecido lentamente
en las últimas décadas debido por un lado, a una mayor
esperanza de vida de la población general, y por otro, a
la existencia cada vez mayor de pacientes inmunocomprometidos.
Los linfomas difusos de células grandes B son el grupo histológico más frecuente, mientras los linfomas
de células T representan menos del 5 %. (1,3)
Constituyen un verdadero desafío diagnóstico sobre todo
por las implicancias que esto tiene en su tratamiento
y en su pronóstico en comparación con otros tumores
primarios. (2)
Si bien el estudio histológico es el estándar de referencia,
y fundamental para la correcta elección del tratamiento,
los estudios de imagen pueden sugerir el diagnóstico con
elevados niveles de sensibilidad y especificidad. (2)
Dentro de ellos, la resonancia magnética (RM) es el método
de elección para el estudio de los tumores del sistema
nervioso central, y en el caso de los LPSNC aporta elementos
fundamentales para su diagnóstico y seguimiento. (2)
Aunque los LPSNC tienen hallazgos imagenológicos característicos
tanto en tomografía computada (TC) como en RM, ninguno de ellos es patognomónico, y por lo
tanto, puede ser difícil el diagnóstico diferencial con otras
lesiones del SNC. (3,4)
El objetivo de este manuscrito es presentar una forma aná
tomo-patológica atípica de linfoma primario del SNC en
una paciente inmunocomprometida, haciendo énfasis en
sus características imagenológicas. Si bien no se conoce la
real incidencia de linfomas del SNC en Uruguay, constituye
una neoplasia que se observa con relativa frecuencia en
nuestro medio2. Su diferenciación con otras lesiones del
SNC tiene una alta relevancia clínica dado que sus estrategias
terapéuticas varían sustancialmente.
Se presenta el caso clínico de una paciente de sexo femenino, de 42 años de edad, VIH positiva en etapa SIDA, con mala adherencia a la terapia anti-retroviral (TARV). Como antecedente personal se destaca tabaquismo intenso y BK pulmonar con tratamiento completo. Se estudia en el servicio de imagenología por hemiparesia izquierda de instalación progresiva, acompañado de cefalea intensa holocraneana.
Estudios de imagen realizados:
Se realiza TC de cráneo (Fig. 1), donde se constata la
presencia de dos lesiones intra-axiales frontales derechas,
con sectores espontáneamente hiperdensos en relación
a sangrado. Ambas presentan realce en anillo grueso e
irregular con el medio de contraste.
En RM son de intensidad de señal heterogénea, hipointensas
en T2/FLAIR (del inglés “fluid attenuated inversión
recovery”), hiperintensas en T1, con realce periférico
grueso, continuo e irregular con gadolinio. En secuencias
eco de gradientes (GRE) se observan zonas de artificio
de susceptibilidad magnética en relación a áreas de sangrado
interno. En difusión-ADC (coeficiente de difusión
aparente) se objetivan áreas periféricas de restricción y
en el estudio de perfusión disminución del volumen sanguíneo
cerebral (Fig. 2). Se completó estudio con TC de
cuello, tórax, abdomen y pelvis, sin identificarse lesiones
sugerentes de compromiso nodal, hepático o esplénico.
Con valores de CD4 de 37 cél/mm3 y carga viral de 283679 copias/ml, presenta peoría clínica, con depresión de conciencia, “score de coma de Glasgow” de 3, requiriendo intubación y asistencia respiratoria mecánica. En TC de control (Fig. 3), se constató aumento del tamaño lesional secundario a sangrado.
Figura 1
a) Tomografía sin contraste. Se observa lesión
intra-axial frontal derecha, con sectores
espontáneamente hiperdensos en relación a
sangrado, y otra lesión menos evidente frontal
anterior isodensa con respecto a la sustancia
gris. Gran cantidad de edema locorregional
y severo efecto de masa, con desviación
significativa de la línea media.
b) Tomografía con contraste. Se delimita con
mayor claridad la lesión frontal anterior, con
1a 1b realce en anillo continuo, grueso e irregular.
Figura 2
a) Corte coronal secuenciada ponderada en T2.
b) Corte axial secuencia GRE.
c) Perfusión, mapa de volumen sanguíneo cerebral.
d) Corte axial ponderada en T1 tras la administración
de Gadolinio.
e) Difusión.
f) Mapa de ADC. Las lesiones presentan intensidad
de señal heterogénea, hipointensas en T2/FLAIR,
hiperintensas en T1, con realce periférico grueso,
continuo e irregular con el gadolinio. Asocian
restricción en difusión también periférica, concordante
con las áreas de realce. En secuencias GRE presentaban
sectores de artificio de susceptibilidad magnética,
en relación a sangrado. La lesión frontal anterior
muestra disminución del volumen sanguíneo cerebral
(VSC) en el estudio de perfusión. La lesión posterior
presenta importantes áreas de hemorragia que generan
artefactos y dificultan la correcta interpretación del
estudio de perfusión. Se observa además, importante
edema perilesional y efecto de masa locorregional.
En función del severo inmunocompromiso de la paciente,
asociado a la presencia de lesiones múltiples con realce
en anillo, se planteó desde el punto de vista imagenológico,
que las lesiones fueran en primera instancia de
etiología infecciosa. La toxoplasmosis es la infección
oportunista más frecuente y la causa más frecuente de
masa intracraneal en el paciente SIDA (4). La áreas de
hemorragia interna extensas que presentaron ambas lesiones,
favoreció el diagnóstico de toxoplasmosis frente a
los diagnósticos diferenciales, principalmente el LPSNC,
dado que en este último la hemorragia es excepcional
(3). La restricción moderada en difusión-ADC y el bajo
volumen sanguíneo cerebral orientaron a dicha etiología.
Dado lo voluminoso de las lesiones y su bajo número
de presentación, se incluyó el LPSNC entre los planteos
diferenciales más probables.
Con planteo imagenológico de neurotoxoplasmosis recibe
tratamiento específico, el cual se rota frente a serología
negativa para toxoplasmosis, realizando plan antibiótico
con cobertura adicional para nocardia y/o rhodococcus.
Con mala respuesta al tratamiento, se decide realizar
biopsia quirúrgica.
Anatomía Patológica:
En la histología (Fig. 4) se observó una proliferación celular
atípica, poco cohesiva, con discreto angiocentrismo y
extensas áreas de necrosis. Está compuesta por células de
talla grande, bizarras, con citoplasmas eosinófilos, núcleos
pleomórficos, en algunos casos adoptando la forma de
herradura y otros polilobulados, con nucléolo prominente.
Se observaban múltiples mitosis atípicas.
Con planteo de neoplasia maligna indiferenciada de alto
grado, se realizó un primer panel de inmunohistoquímica,
el que mostró positividad intensa y difusa para vimentina
y focal para CD45, con negatividad para CK AE1/AE3,
Melan A, HMB45 y GFAP, orientando a estirpe linfoide.
En un segundo panel se observó positividad intensa, difusa,
de membrana y Golgi para CD30, asociado a expresión de
CD45RO, CD3, CD4, y EMA focal; TIA-1 y CD38 débiles
y focales, mostrando negatividad para CD5, CD8, CD15,
CD19, CD138 y ALK. Dichos hallazgos son diagnósticos
de compromiso encefálico por un Linfoma de Grandes
Células Anaplásico T, ALK negativo.
Figura 3
Control evolutivo
a) Corte sagital sin contraste.
b) Corte coronal con contraste iv.
Frente a la peoría clínica se realizó
tomografía de control. Se observa
aumento de la lesión, secundario a
sangrado intra-tumoral.
Figura 4
a) H&E 400x: se observan células
de gran talla, pleomórficas, algunas
con núcleos en “herradura” y otros
polilobulados, asociado a necrosis y
hemorragia.
b) Estas células mostraron mediante
técnicas de inmunohistoquímica,
positividad de membrana para CD30.
c) Positividad citoplasmática para
CD3,
d) Negatividad para la proteína ALK.
El diagnóstico de LPSN es un verdadero desafío diagnóstico
que requiere el trabajo en conjunto de un equipo
multidisciplinario para elaborar la mejor estrategia terapéutica.
(2)
Si bien el estudio anatomopatológico es fundamental, la
TC y la RM aportan información necesaria para tener una
alta sospecha previo a la toma de desiciones. (2)
La forma de presentación de estos tumores es variable, y
se encuentra en íntima relación al grado de inmunidad
de los pacientes. (3)
Tanto en pacientes inmunocomprometidos como inmunocompetentes,
los LPSNC suelen ser iso o hiperdensos en
tomografía sin contraste, en función de su alta celularidad
y de su alta relación núcleo/citoplasma. La disrupción de
la barrera hematoencefálica que producen, determina
su realce intenso con el medio de contraste. En RM son
iso o hipointensos en secuencias ponderadas en T1, con
señal variable en secuencias T2 (en general hipointensos
en comparación con la sustancia gris). (3)
En pacientes inmunocompetentes, se presentan por lo
general, como una lesión solitaria, con realce homogéneo
con el medio de contraste, de localización hemisférica,
superficial adyacente a las meninges o en la sustancia blanca
periventricular2, 3. Entre el 20 a 40 % de los pacientes
pueden presentar más de una lesión y el realce en anillo
es relativamente infrecuente (0%-13 %), (2,3)
El realce lineal a lo largo de los espacios peri-vasculares
es altamente sospechoso de LPSNC3. Asocian moderado
edema perilesional, siendo raras las calcificaciones y la
hemorragia interna.
La extensión de lesiones parenquimatosas hacia el ojo,
como linfomas intraoculares secundarios, está reportado
hasta en 25% de los LPSNC.
Los linfomas durales son un tipo raro de LPSNC y se presentan
como masas extra-axiales únicas o múltiples, que
pueden simular meningiomas. La convexidad cerebral es la
más frecuentemente afectada, siendo lugares infrecuentes
la hoz del cerebro, el tentorio, la región selar y supraselar,
y la médula espinal. (3)
En pacientes inmunodeficientes, aparecen las características
atípicas, como lesiones múltiples, heterogéneas,
con presencia de necrosis, realce irregular y periférico,
y hasta el 75 % de los casos con realce en anillo3. Si
bien la hemorragia también es rara en estos pacientes, se
presenta con mayor frecuencia que en pacientes inmunocompetentes.
(3)
Nuestro paciente presentaba valores de CD4 de 37 cél/
mm3 y carga viral de 283679 copias/ml compatibles con
inmunosupresión severa. En este sentido, presentó características
imagenológicas típicas del paciente inmunocomprometido,
como la presencia de lesiones múltiples, con
áreas de necrosis, realce irregular y periférico en anillo.
En pacientes inmunodeprimidos, y en particular en pacientes
en etapa SIDA, la imagenología no siempre pude
diferenciar de manera confiable el linfoma de la toxoplasmosis
cerebral (principal diagnóstico diferencial), en función
de que pueden presentar hallazgos imagenológicos
similares3. Entre ellos, cabe destacar que ambas lesiones
pueden presentar realce anular, hemorragia, topografías
comunes, superposición en los valores de ADC y comportamiento
similar en el estudio de perfusión.
La toxoplasmosis es la infección oportunista más frecuente
y la causa más frecuente de masa intracraneal en el paciente
SIDA4, producida por el parásito intracelular toxoplasma
gondii. La localización más frecuente son los ganglios
basales, tálamo y hemisferios cerebrales4. La imagen en
TC suele ser una lesión hipodensa, única o múltiple, con
edema asociado, efecto masa y realce anillo4. Es frecuente
un aspecto en “diana” u “ojo de buey” (4). Las lesiones
de pequeño tamaño pueden mostrar un patrón de realce
sólido. En RM suelen ser lesiones iso-hipointensas tanto
en T1 como T2. (4) La hemorragia es dentro de las características
de presentación la más atípica de ellas. Puede
ser vista ocasionalmente, y se considera un hallazgo que
puede diferenciar toxoplasmosis de linfomas, dado que
estos últimos no suelen sangrar antes del tratamiento. (3)
Sin embargo no es una característica patognomónica y
ambas lesiones pueden presentar áreas de hemorragia.
En nuestro caso en particular, la hemorragia intensa favoreció
el planteo de neurotoxoplasmosis versus linfoma
primario, si bien este último también fue incluido entre
los diagnósticos diferenciales. (2,3,5)
Las técnicas funcionales de RM, como difusión, perfusión
y espectroscopía, son herramientas cada vez más utilizadas
para diferenciar linfomas de otras lesiones del SNC.
La difusión mide el movimiento del agua, y es considerado
un marcador de hipercelularidad dado que a mayor número
de células, mayor barrera al movimiento browniano de
las moléculas de agua. Dado la hipercelularidad de estos
tumores, presentan marcada restricción en difusión, con
alta señal en difusión y baja señal en el mapa de ADC
(incluso más marcado que en metástasis y gliomas de alto
grado). Se ha propuesto esta secuencia como herramienta
de valor pronóstico y de respuesta al tratamiento. (2,3)
Se ha propuesto además, que los valores de ADC podrían
ayudar a diferenciar entre toxoplasmosis y linfoma en
pacientes inmunocomprometidos (principalmente en
pacientes en etapa SIDA). (6)
Se han intentado establecer diferentes niveles de corte,
teniendo las lesiones de toxoplasmosis valores más altos de
ADC6. Sin embargo, como ya mencionamos y al igual que
las áreas de hemorragia, los valores de ADC se superponen
con relativa frecuencia.
La perfusión mide la vascularización de los tejidos secundaria
a la angiogénesis, fundamental para el crecimiento
tumoral. Los LPSNC presentan bajo volumen sanguíneo
cerebral y una curva dinámica característica, secundaria
al paso masivo de contraste al espacio intersticial. (2,3,7)
El intenso realce con el medio de contraste observado en contraposición con el bajo volumen sanguíneo cerebral, se atribuye a la destrucción de la barrera hematoencefálica sin neovascularización asociada, a diferencia de lo que ocurre en gliomas de alto grado. (7)
La espectroscopía obtiene información química no
invasiva de un volumen de interés, de cualquier tejido
biológico. Los LPSNC presentan por lo general, descenso
de la concentración de NAA, elevado pico de lípidos y
alta relación colina/crea. (3)
Los linfomas de células T tienen una presentación y
pronóstico comparables a los linfomas primarios del SNC
de células B, con mayor tendencia a presentar “síntomas
constitucionales”. (8)
Pequeñas series de casos sugieren que la diseminación
leptomeníngea, la neurolinfomatosis (afectación del sistema
nervioso periférico) y una distribución preferencia
subcortical, son manifestaciones comunes del linfoma
primario del SNC de células T9. No hay reportadas diferencias
imagenológicas que permitan diferenciarlo de la
variedad B más frecuente. Dada la pluralidad de hallazgos
por imágenes, el diagnóstico diferencial es patrimonio de
la histopatología.
El linfoma anaplásico de células grandes (LACG) rara vez
ocurre en el sistema nervioso central. Aunque se define
por su composición de linfocitos grandes, pleomórficos y
ser CD30 positivos, el LACG es heterogéneo. La mayoría
son células T, pero algunas son células nulas. La mayoría, pero no todos, tienen una translocación característica 2:5
que produce la proteína de fusión ALK-1, que se detecta
de manera confiable mediante inmunohistoquímica y por
lo tanto se han descritos los subtipos ALK+ y ALK. (10, 14)
El ALK + tiene una distribución bimodal, presentándose con un pico a los 20 años y otro después de la cuarta década de vida. Cuando afectan al SNC, se presenta más frecuentemente como enfermedad supratentorial, con predilección de la región fronto-parietal, a veces acompañada de afectación infratentorial. Las lesiones pueden ser únicas o múltiples, homogéneas antes y después de la administración del medio de contraste, presentando intenso realce. En la mayoría de los casos, se observa afectación de las leptomenínges, duramadre o ambas. (10, 11)
El ALK- es una enfermedad de los adultos, y tanto los hombres como las mujeres se ven afectados. Al igual que en ALK +, cuando se presenta en el SNC, se observan lesiones únicas o múltiples, generalmente supratentoriales, con características patológicas similares a los ALK + pero sin expresión de la proteína ALK. El pronóstico para ALK- primario del SNC parece ser peor que para el ALK +. (10,11,12)
Menon MP, Nicolae A, Meeker H. Primary CNS T-Cell Lymphomas: A clinical, morphologic, immunophenotypic and molecular analysis. Am J Surg Pathol; 2015 December; 39(12): 1719–1729.
Sgarbi N, Wozniack T, Telis O. Linfoma primario del sistema nervioso en el paciente inmuno-competente: Hallazgos en Resonancia Magnética. Espacio de Neurorradiología. Rev. Imagenol. 2da Ep. Ene/Jun 2017, 20(2): 75 -82.
I.S. Haldorsen, A. Espeland, E.-M. Larsson. Central Nervous System Lymphoma: Characteristic Findings on Traditional and Advanced Imaging. American Society of Neuroradiology. AJNR 2011; 32(6):984-92.
González Sendra FJ, Fernández Fresno L, Camacho Molina J. Diagnóstico por imagen de las infecciones del sistema nervioso central. Presentación Electrónica Educativa (SERAM). http:// dx.doi.org/10.1594/seram2012/S-1338.
Reis F, Schwingel R, Barjud Pereira do Nascimento F. Central nervous system lymphoma: iconographic essay. Radiol Bras. 2013 Mar/Abr; 46 (2):110–116.
Camacho DLA, Smith JK, Castillo M. Differentiation of toxoplasmosis and lymphoma in AIDS patients by using apparent diffusion coefficients.AJNR Am J Neuroradiol April 2003, 24:633–637.
Lee IH, Kima, ST, Kim HJ, Kim KH, et al. Analysis of perfusion weighted image of CNS lymphoma. Eur.J. Radiol.2010, 76:48–51.
Levin N, Soffer D, Grissaru S, et al. Primary T-cell CNS lymphoma presenting with leptomeningeal spread and neurolymphomatosis. J Neuro Oncol 2008; 90:77e83.
Shenkier TN, Blay JY, O’neill BP, et al. Primary CNS lymphoma of T-cell origin: a descriptive analysis from the international primary CNS lymphoma collaborative group. J Clin Oncol 2005; 23:2233e9.
Liu D, Schelper R, Carter DA, et al. Primary central nervous system cytotoxic/suppressor T-cell lymphoma. Am J Surg Path 2003; 27:682e8.
Kim EY, Kim SS. Magnetic resonance findings of primary central nervous system T-cell lymphoma in immunocompetent patients. Act Radiol 2005; 46:187e92.
George DH, Scheithauer BW, Aker FV, et al. Primary anaplastic large cell lymphoma of the central nervous system: prognostic effect of ALK-1 expression. Am J Surg Pathol 2003 Apr;27(4):487-93.
Ponzoni M, Terreni MR, Ciceri F, et al: Primary brain CD30+ ALK1+ anaplastic large cell lymphoma („ALKoma“): the first case with a combination of ‚not common‘ variants. Ann Oncol 2002; 13:1827-1832.
Rupani A, Modi C, Desai S, Rege J. Primary anaplastic large cell lymphoma of central nervous system: a case report. J Postgrad Med 2005; 51: pp. 326-327.
Merlin E, Chabrier S, Verkarre V, et al. Primary leptomeningeal ALK+ lymphoma in a 13-year-old child. J Pediatr Hematol Oncol 2008; 30:963-967.
Paulus W, Perry A. Lymphomas and histiocytic tumors. En Practical Surgical Neuropathology: A Diagnostic Approach. China: Elsevier. 2018, 17: 405-422.
Swerdlow, S. T-cell and NK/T-cell lymphomas. En WHO classification of tumours of haematopoietic and lymphoid tissues. Lyon: International Agency for Research on Cancer, 2017. 277 p.
Jaffe, E. Anaplastic Large Cell Lymphoma, ALK positive and ALK negative. En Hematopathology. Philadelphia: Elsevier, 2017. 37: 673-692.
* Residente de Imagenología del Depto. Clínico de Imagenología del Hospital de Clínicas.
** Posgrado del Depto. Clínico de Imagenología del Hospital de Clínicas.
*** Residente de Anatomía patológica del Hospital de Clínicas.
**** Médico Imagenólogo. Depto. Clínico de Imagenología del Hospital de Clínicas.
Volver al principio