
Rev. Imagenol. 2da Ep. Ene./Jul. 2021 Vol. XXIV (2):
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rior poseía su pedículo vascular, epidídimo y deferente de
características habituales. Se realizó ligadura y sección del
testículo superior con correcta hemostasia y se envió la
pieza para el correspondiente estudio anatomopatológico.
Se realizó un bolsillo subdartos fijando el testículo normal.
Se realizó también fijación del teste contralateral. El
paciente evolucionó favorablemente y a las 24 horas se
otorgó el alta con control en policlínica. El resultado de
anatomía patológica informó: necrosis isquémica del
parénquima testicular vinculado a torsión sin elementos
de malignidad.
dIscusIÓn
La poliorquidia es una entidad rara que se debe tener
presente cuando se nos presenta un paciente con una
masa intraescrotal. Generalmente se encuentra asociada
con otras afecciones como la hernia inguinal, criptorquidia
y torsión testicular (8).
Se desconoce el mecanismo exacto de su producción ,
se han propuesto varias teorías: plegamiento peritoneal,
segmentación de las gónadas primitivas, la división longi-
tudinal o transversal de la cresta genital (3).
Berholz y colegas publicaron un meta-análisis (11) de
187 casos de los cuales 140 fueron confirmados histo-
lógicamente, la mayoría eran adultos jóvenes (media de
17 años). En general se presentaba a izquierda como
una triorquia, las ubicaciones más frecuentes fueron la
intraescrotal (66 %), el canal inguinal (23 %) y el retrope-
ritoneo (9 %) (6).
La forma de presentación clínica más frecuente es como
una masa escrotal indolora, no obstante puede sufrir
complicaciones, por ejemplo su torsión (13 %) como en
el caso de nuestro paciente. También presenta una mayor
incidencia de cáncer (6,25 % según Giyanani et al (7))
donde el tejido tumoral displásico y la espermatogénesis
alterada se postulan como sus precusores. Por último
pueden existir anomalías asociadas como las malforma-
ciones testiculares, hernia inguinal (30 %), hidrocele (9 %)
o hipospadias (1 %) (3).
En la ecografía el testículo normal es ligeramente ecogé-
nico con una estructura homogénea. La túnica albugínea
habitualmente no se visualiza en ausencia de hidrocele,
aunque se ve como una estructura ecogénica en el punto
donde se invagina hacia el testículo para formar su me-
diastino (24).
El epididimo en ecografía es iso o hipoecogènico con res-
pecto al testículo y presenta igual o menor vascularización
con el Doppler. La cabeza es su porción más voluminosa
y más fácilmente identificable, se ubica cefálica y lateral
al polo superior testicular. El cuerpo y cola normales son
de menor tamaño y posición variable. (25).
Frente a una masa escrotal como fue el caso de nuestro
paciente, es fundamental la diferenciación entre su origen
intra y extratesticular; ya que las primeras son habitual-
mente malignas, mientras que las extratesticulares son
generalmente benignas. En nuestro caso la ecografía
confirmó el origen extratesticular de la masa y permitió
realizar el diagnóstico de poliorquidia debido a las carac-
terísticas de ecogenicidad y ecoestructura iguales entre la
masa y el testículo.
Se excluyeron de este modo otros diagnósticos de masas
extra testiculares como las lesiones quísticas, (hidro-
cele, quistes epididimarios ) procesos inflamatorios e
infecciosos del epidídimo ( no planteables en este caso
por la clínica del paciente ) o hernias inguinoescrotales.
(23) (24). También se excluyeron masas extratesticulares
neoplásicas. Dentro de ellas el lipoma la más frecuente
existiendo otras menos comunes como los derivados de
la túnica vaginal (tumor adenomatoide , mesotelioma
o quiste intraepitelial benigno ) (26) así como los leio-
miomas, angiomiofibromas, seudotumores fibrosos y la
fusión esplenonogonadal; siendo esta entidad muy poco
frecuente (26) .
Los tumores malignos también pueden surgir en los teji-
dos blandos extratesticulares e incluyen el liposarcoma,
leiomiosarcoma y hemangiofibroma maligno.
La ecografía también juega un rol fundamental en el
diagnóstico del cuadro agudo de bolsa escrotal. Frente a
una masa escrotal dolorosa se debe diferenciar: orquiepi-
didimitis, torsión, varicocele, espermatocele, quistes y
tumor benigno o malignos en sufrimiento (2). En estos
casos la complementación con el método Doppler es
fundamental para la diferenciación entre procesos como
la epidídimo orquitis, la torsión de apéndices testiculares
y la torsión testicular; los cuales tienen manifestaciones
clínicas similares pero su tratamiento es diferente (18).
En nuestro caso el estudio confirmó el planteo clínico de
torsión del testículo supranumerario.
Dada la alta precisión de la ecografia para el diagnóstico
de poliorquidia y torsión testicular y debido a su rápida
accesibilidad; habitualmente el ultrasonido es suficiente.
La resonancia magnética rara vez es necesaria, reserván-
dose para los casos de resultados no concluyentes en la
ecografía.
En las imágenes de resonancia magnética el testículo nor-
mal tiene una intensidad de señal intermedia homogénea
en imágenes ponderadas en T1 y una intensidad de señal
alta (ligeramente menor que la del fluido) en imágenes
ponderadas en T2. La túnica albugínea aparece como una
banda delgada de baja intensidad de señal que rodea el
testículo con ambas secuencias de pulsos. La arquitectura
interna del testículo se ve mejor en imágenes ponderadas
en T2 donde se pueden ver septos delgados de baja in-
tensidad de señal que se irradian desde el mediastino, el
que forma una banda a lo largo del margen posterior del
testículo. El epidídimo es isointenso o ligeramente hipoin-
tenso en relación con el testículo en imágenes ponderadas
en T1 e hipointenso en imágenes ponderadas en T2.
En los casos de anomalía palpable o sospecha de masa,
(como en nuestro caso) se debe incluir al menos una
secuencia de supresión grasa para ayudar a identificar
la grasa macroscópica. Su uso también puede ayudar
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